Mensajes recientes

COP 29: reflexiones y el camino a Belém

Como lo esperaba la mayoría de los países y organizaciones, la COP 29, aunque muy bien organizada, no trajo avances significativos a la agenda climática. Pese a ello, el evento reforzó la importancia de seguir trabajando juntos y destacó que la atención mundial está ahora centrada en la COP 30, que tendrá lugar en 2025, en Belém. Más que una pausa, este parón representa una oportunidad: tenemos un año para trabajar duro, fortalecer alianzas y lograr que soluciones necesarias, como las proteínas alternativas, ganen el protagonismo que merecen. Si bien los resultados de la COP 29 no estuvieron a la altura de las expectativas, el fortalecimiento de la comunidad global centrada en la alimentación y el clima es un paso adelante que no se puede ignorar. Hoy estamos más alineados y preparados para avanzar con esta conversación, tanto en la COP como en otros espacios estratégicos. Esta fuerza colectiva será esencial para garantizar que, en Belém, el foco esté en la urgencia de transformar los sistemas alimentarios y redirigir los recursos hacia soluciones con el mayor impacto positivo posible. Avances y desafíos de la COP 29 El principal resultado de esta edición fue el acuerdo de destinar US$300 mil millones anuales al financiamiento climático al año 2030. Aunque está lejos de los 1,3 billones de dólares que inicialmente exigieron los países del Sur Global, la cifra representa una dirección importante. Sin embargo, el texto final menciona los alimentos sólo una vez, enfatizando que las medidas de mitigación y adaptación que se implementarán no deben poner en riesgo la producción de alimentos, pero no proporciona detalles sobre cómo se destinará el financiamiento hacia sistemas alimentarios sostenibles. Además, los productores rurales y los pequeños agricultores, considerados grupos vulnerables, no fueron mencionados en el documento final, lo que fue criticado por la sociedad civil. El año que viene, el debate se centrará en el llamado “Camino de Bakú a Belén”, con el reto de transformar los 300 millones de dólares anuales en un total de 1,3 billones de dólares. Esta ampliación requerirá diversificar las fuentes de financiamiento, movilizando no sólo recursos públicos, sino también inversiones privadas, asociaciones internacionales y mecanismos innovadores. Este enfoque integrado será esencial para garantizar que las soluciones climáticas sean sólidas y eficaces. GFI Brasil se compromete a presentar proyectos que demuestren el impacto positivo de los sistemas alimentarios alternativos, especialmente en las economías del Sur Global. Nos basaremos en las lecciones aprendidas de las COP anteriores para proponer soluciones prácticas y ampliar las oportunidades de financiamiento climático. Otro punto destacado de esta edición fue la Declaración sobre el Metano, que generó polémica al centrarse exclusivamente en las emisiones de los residuos orgánicos, responsables de alrededor del 18% de las emisiones globales de metano, mientras que ignoró por completo a la ganadería, que contribuye aproximadamente con el 40%. Más de 30 países se han comprometido a incluir objetivos de reducción de metano de los residuos orgánicos en sus futuras NDC, pero este enfoque refleja una resistencia a abordar directamente el impacto ambiental de la producción de productos animales y refuerza la necesidad de que organizaciones como GFI intensifiquen el debate sobre soluciones escalables en la industria alimentaria. Además, el Trabajo Conjunto de Sharm el-Sheikh sobre Agricultura (SSJWA) ha lanzado un portal en línea para compartir proyectos relacionados con la agricultura y la seguridad alimentaria, con el potencial de atraer inversiones y facilitar la ampliación de las iniciativas climáticas en la agricultura. Esta herramienta, en desarrollo desde la COP 27, busca integrar un enfoque más amplio e inclusivo de los sistemas alimentarios, que abarque múltiples sectores de la economía y todos los eslabones de la cadena de producción y consumo de alimentos. GFI Brasil seguirá trabajando junto a negociadores y socios para presentar proyectos exitosos y buscar recursos que amplíen el impacto de las iniciativas alineadas con esta agenda. Este trabajo es esencial para garantizar que los sistemas alimentarios sean priorizados en los futuros debates sobre el clima, especialmente en el “Camino de Bakú a Belém” que se desarrollará hasta la COP 30 en Brasil. Por último, se lanzó la Iniciativa Climática Baku Harmoniya para Agricultores, que busca armonizar los programas existentes e integrar a los agricultores, especialmente a las mujeres y a las comunidades rurales, en las acciones climáticas relacionadas con los alimentos. Si bien la propuesta es muy prometedora para construir soluciones climáticas inclusivas y sostenibles, aún falta detallar su operacionalización y seguiremos de cerca su evolución. Oportunidades en la NDC brasileña Durante la COP 29, Brasil, Reino Unido y Emiratos Árabes Unidos presentaron actualizaciones de sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC). En el caso de Brasil, la revisión de la NDC está asociada al Plan Climático y sus planes sectoriales, cuya finalización está prevista para marzo de 2025. Existe una creciente expectativa de que las versiones finales sean más inclusivas y ambiciosas. GFI Brasil ve esta revisión como una oportunidad crucial para integrar políticas que fomenten la producción sostenible de alimentos, especialmente proteínas para consumo humano, como parte de una estrategia alimentaria más alineada con los desafíos climáticos. La incorporación de metas específicas para los sistemas alimentarios será esencial para posicionar a Brasil como líder en soluciones sostenibles, contribuyendo significativamente a la mitigación de las emisiones globales. Un camino positivo para Belém El mayor legado de la COP 29 no está en los textos finales ni en los compromisos asumidos, sino en el fortalecimiento de una comunidad alimentaria y climática mundial más unida y decidida a enfrentar los desafíos climáticos. Esta alineación será esencial para garantizar que, en la COP 30, los sistemas alimentarios estén en el centro de las discusiones. A lo largo de las COP 27, 28 y 29, GFI Brasil colaboró ​​con varios socios para consolidar la agenda de los sistemas alimentarios en el centro de las negociaciones climáticas. El próximo reto es transformar esta conexión en acciones climáticas concretas, presentando proyectos robustos que demuestren el impacto positivo de las nuevas formas de producir proteínas como una solución viable, escalable y estratégica en la lucha contra el cambio climático. La COP 30 será una oportunidad única para avanzar en esta agenda. Con planificación estratégica, movilización de recursos y alianzas fortalecidas, confiamos en que Belém tiene el potencial de generar cambios estructurales en la agenda climática global. Belém nos espera, y con ella, la oportunidad de transformar el potencial de las proteínas alternativas en soluciones concretas y duraderas para un futuro más sostenible.

Nuevas fuentes de alimentos y sistemas de producción: principales conclusiones del informe de la FAO 2023

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) publicó recientemente el informe de la Reunión Técnica Prospectiva de Seguridad Alimentaria 2023 sobre Nuevas Fuentes de Alimentos y Sistemas de Producción, que tuvo lugar en noviembre del mismo año. A esta reunión asistieron expertos mundiales, entre ellos Graziele Karatay, especialista en ciencia y tecnología de GFI Brasil, para discutir los desafíos y oportunidades relacionados con la seguridad de los alimentos de origen vegetal, las tecnologías de fermentación de precisión y la impresión 3D de alimentos.   El documento resume la literatura existente sobre estas nuevas fuentes de alimentos y sistemas de producción, abordando tanto los riesgos de seguridad alimentaria como otros aspectos relevantes, como las características nutricionales, los impactos ambientales y la percepción del consumidor.   1. Cuestiones de seguridad alimentaria Este tema se ha convertido en un importante tema de conversación en el desarrollo de nuevos alimentos y sistemas de producción y los principales puntos destacados en el informe en las tres áreas son: Los peligros para la seguridad de los alimentos de origen vegetal son similares a los de los alimentos convencionales. Los consumidores pueden pensar erróneamente que los productos crudos son seguros. Una gestión adecuada de la seguridad alimentaria puede reducir significativamente riesgos como los microorganismos patógenos y causantes de descomposición y los contaminantes químicos.   Fermentación de precisión Los pasos de producción son generalmente bien conocidos y controlados. Peligros potenciales: crecimiento de microorganismos patógenos, contaminantes químicos, alergenicidad. La selección estricta de cepas, el seguimiento adecuado y el cumplimiento de las pautas de seguridad alimentaria pueden reducir los riesgos.   Impresión 3D de alimentos Factores clave para prevenir el crecimiento microbiano: Parámetros de impresión, procesamiento, almacenamiento y condiciones de formulación de los ingredientes de entrada. El diseño higiénico del equipo es fundamental para evitar la lixiviación (el proceso mediante el cual sustancias no deseadas, como contaminantes, se transfieren del equipo, en este caso la impresora, a los alimentos).   2. Características nutricionales de origen vegetal Posibles beneficios para la salud: mejora de los marcadores cardiometabólicos y de la salud intestinal. Posibles deficiencias nutricionales: vitamina B12 y ciertos aminoácidos (como la metionina y la cisteína, en el caso de alimentos a base de legumbres).   La fermentación de precisión puede alterar las propiedades de los productos nativos (por ejemplo, reducir la alergenicidad y aumentar la biodisponibilidad) o producir nuevos productos.   Impresión 3D de alimentos La dosificación precisa de diversos ingredientes o nutrientes puede ayudar a satisfacer las necesidades nutricionales individuales.   3. Aspectos ambientales de origen vegetal Los alimentos de origen vegetal pueden tener una huella ambiental menor que los alimentos de origen animal, pero las comparaciones directas son complejas.   Fermentación de precisión Menor impacto ambiental en comparación con los productos lácteos convencionales (por ejemplo, emisiones de metano y agroquímicos). La producción de alimentos en entornos cerrados y controlados no se ve afectada por las condiciones climáticas. Alto consumo de electricidad.   Impresión 3D de alimentos Los aspectos de sostenibilidad ambiental de la impresión 3D de alimentos siguen sin explorarse.   4. Percepción del consumidor de alimentos de origen vegetal Interés del consumidor en probar alimentos de origen vegetal. Percepción de estar “altamente procesado”. Reducir costos y aumentar la diversidad de productos mejorará su adopción por parte de los consumidores.   Fermentación de precisión Disposición del consumidor a probar productos con ingredientes elaborados mediante fermentación de precisión. La seguridad, la nutrición, el sabor y el impacto ambiental son fundamentales para la aceptación del consumidor.   Impresión 3D de alimentos Las percepciones de los consumidores están influenciadas por la falta de conocimiento sobre los alimentos impresos en 3D y la terminología técnica (por ejemplo, se consideran “antinaturales” y “sintéticos”).   Conclusión El informe de la FAO ofrece un panorama completo de los avances y desafíos en la producción de alimentos de origen vegetal, obtenidos mediante fermentación de precisión e impresión 3D, reafirmando la importancia de una normativa sólida, un desarrollo continuo y una comunicación clara con el consumidor. GFI Brasil continúa monitoreando estos avances para garantizar que estas innovaciones puedan implementarse ampliamente, de forma segura y con claros beneficios tanto para el medio ambiente como para la salud pública.   Acceda al informe completo aquí. La FAO también produjo una serie de cuatro vídeos basados ​​en entrevistas con expertos durante la reunión técnica. Mira la lista de reproducción en Youtube. https://www.youtube.com/watch?v=1N7KhFl5bD8&list=PLzp5NgJ2-dK7OoCcSAP-tyVzmuiCsEo8G&index=5

Semana del Clima de Nueva York: El impacto de los sistemas alimentarios es el centro de atención en el evento preparatorio de la COP

Con un enfoque en dietas ricas en plantas, la edición de 2024 refuerza la urgencia de integrar la alimentación en las estrategias climáticas globales. La Semana del Clima de Nueva York, que se celebra anualmente en septiembre, paralelamente a la Asamblea General de la ONU, reúne a líderes de gobiernos, empresas, académicos, ONG y representantes de la sociedad civil para debatir soluciones climáticas. La edición de 2024, que tuvo lugar entre el 22 y el 29 de septiembre, contó por primera vez con una jornada enteramente dedicada a reflexionar sobre dietas con menos productos animales, denominada “Food Day”. Realizado en el segundo día de la conferencia, el evento reunió a más de mil participantes para discutir la relación entre los sistemas alimentarios y el cambio climático, con paneles liderados por representantes de organizaciones como la Sociedad Vegetariana Brasileña, PAN y Humane Society. El enfoque central del Día de la Alimentación fue el concepto de “dieta rica en plantas”, que puede traducirse como “dieta rica en verduras”, sugiriendo que se prioricen los alimentos de origen vegetal en la composición de la dieta. Esta perspectiva busca promover opciones alimentarias sostenibles de forma inclusiva e integral, evitando etiquetas restrictivas y contemplando una mayor diversidad de dietas. La Semana del Clima se ha consolidado como un evento preparatorio de la COP y sirve como plataforma para revisar los objetivos de sostenibilidad y alinear esfuerzos, preparando el terreno para los compromisos formales que se discutirán en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Muchos de los temas discutidos esta semana, como la descarbonización, la financiación climática y los sistemas alimentarios, son los mismos que guiarán las negociaciones en la COP, lo que hace de esta reunión una valiosa oportunidad para evaluar el progreso global y marcar el tono para la acción climática futura. GFI estuvo activamente presente en la Semana del Clima, con representantes de todo el mundo participando en paneles y copatrocinando eventos para reforzar las proteínas alternativas como la solución climática viable que han demostrado ser. Recientemente, el estudio “Receta para un planeta habitable”, publicado por el Banco Mundial, posicionó a estos alimentos como una de las estrategias más prometedoras para mitigar el cambio climático: al analizar 26 intervenciones en el sector agroalimentario, la publicación concluyó que las proteínas alternativas ocupan la segunda posición en términos de potencial de reducción de emisiones, solo detrás de la reforestación, con capacidad de reducir hasta 6,1 millones de toneladas de CO2 anuales –lo que equivale a retirar aproximadamente 1,3 millones de automóviles de las carreteras a nivel mundial durante el mismo período. Sin embargo, a pesar de que los sistemas alimentarios contribuyen con el 33% de las emisiones globales, todavía reciben solo el 3% de la inversión climática, 22 veces menos que lo que reciben los sectores de energía y transporte, por ejemplo. Por ello, uno de los focos de la Semana del Clima fue la inclusión de los sistemas alimentarios en las estrategias climáticas globales, como las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC). Son los compromisos que cada país establece de forma autónoma para alcanzar las metas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, estipuladas en el Acuerdo de París. Estos compromisos reflejan los objetivos y estrategias de cada nación para combatir el cambio climático y se revisan periódicamente. En la COP 28, un gran paso adelante fue la inclusión de los sistemas alimentarios y la agricultura en el Balance Mundial, un informe que se revisa cada cinco años y que evalúa el progreso mundial hacia los objetivos del Acuerdo de París. Por primera vez se mencionó la necesidad de aumentar la producción sostenible de alimentos y fortalecer la resiliencia de los sistemas alimentarios. Aunque estas menciones aún son tímidas, abren el camino para que el tema se aborde con más fuerza en futuras COP y otros instrumentos internacionales. El equipo de políticas públicas de GFI Brasil ha estado trabajando para integrar los sistemas alimentarios en las NDC nacionales, promoviendo la alineación entre el sector agroalimentario y los objetivos climáticos del país. Y, con la COP 30 prevista para 2025 en Belém (PA), la expectativa es que Brasil pueda asumir un papel de liderazgo en esta agenda, incluyendo los sistemas alimentarios en las NDC y formando coaliciones entre gobiernos, empresas y organizaciones de la sociedad civil para acelerar una transición alimentaria sostenible. El Día de la Alimentación también marcó el lanzamiento de Tilt Collective, una iniciativa global que trabaja con investigación, financiación de proyectos y comunicación estratégica para abordar los impactos de la agricultura intensiva y acelerar la transición hacia dietas que prioricen los alimentos de origen vegetal. En el panel, Zenia Stampe, eurodiputada danesa y líder del comité de agricultura del parlamento, presentó la nueva legislación que se está aprobando en el país que introduce impuestos a la producción de carne. Dijo que un tercio de las emisiones de Dinamarca provienen de la agricultura, en línea con las cifras mundiales, y la asociación de agricultores apoyó el programa del gobierno para aumentar el enfoque en la producción basada en plantas en lugar de la ganadería. Stampe explicó que los productores rurales reciben financiamiento público para producir más hortalizas y que, en ese proceso, han dejado de sufrir varios problemas recurrentes vinculados a la ganadería. Gus Guadagnini, presidente de GFI Brasil, estuvo presente en el debate y destacó que esta es una lección importante para nuestro país: “la modernización de las prácticas agrícolas puede traer beneficios directos a los productores rurales, siempre que haya una inversión comprometida con las cuestiones sociales y una transición justa para la producción vegetal. Para transformar los sistemas alimentarios, es fundamental empoderar y proporcionar los recursos necesarios a los agricultores, permitiéndoles ser protagonistas de este cambio. Esto se vuelve aún más crucial en Brasil, donde el rebaño de ganado alcanzó un récord histórico, con más de 238 millones de cabezas de ganado en 2023, lo que demuestra que necesitamos urgentemente equilibrar nuestras prácticas de producción con la creciente demanda mundial de alimentos más sostenibles. El presidente de GFI Brasil también refuerza que el camino hacia un futuro sostenible pasa inevitablemente por transformar la forma en que producimos y consumimos nuestros alimentos: «La agenda de los sistemas alimentarios apenas comenzó a debatirse en 2022, en la COP de Egipto. Desde entonces, ha ido ganando más atención, compromiso de los países, participación de la comunidad internacional, fuentes de financiación para el sector e incluso días.

GFI Brasil aboga por financiación de proteínas alternativas en la Conferencia sobre Cambio Climático en Bonn, Alemania

Entre el 3 y el 13 de junio, The Good Food Institute participó en la Conferencia de Cambio Climático en Bonn (SB 60), evento que aborda los principales temas que serán el foco de la COP 29, que se realizará a finales de año en Bakú, Azerbaiyán. Con un enfoque en los aspectos científicos y técnicos de las negociaciones climáticas y la implementación de los acuerdos climáticos, la SB 60 permite a los observadores de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), como The Good Food Institute, participar activamente en los debates e interactuar personalmente con delegados de todo el mundo.  “Al igual que el año pasado, participamos en la Conferencia de Bonn para discutir los impactos de los sistemas alimentarios en el clima, destacar la importancia de las proteínas alternativas como estrategia de mitigación y adaptación climática y abogar por más financiación para que el Sur Global pueda desarrollar sus propias acciones en el tema”, explicó Mariana Bernal, analista de Políticas Públicas de GFI Brasil. Con este fin, GFI promovió un evento paralelo en alianza con la Alianza para la Biodiversidad Internacional y el CIAT, Proveg International, Coller Foundation (JCF), Humane Society International (HSI) y Changing Markets Foundation (CMF), con el fin de presentar los desafíos y oportunidades en la transformación de los sistemas alimentarios globales, basados ​​en la diversificación de las fuentes de proteínas. El tema fue liderado por expertos de Humane Society International Brasil (HSI), Changing Markets Foundation (CMF), Boston Consulting Group (BCG) y YOUNGO. “Pudimos seguir las negociaciones agrícolas y conocer las propuestas de los gobiernos y la sociedad civil para ayudarnos a mantenernos dentro del objetivo de 1.5ºC. “En los eventos en los que participamos presentamos caminos para crear políticas y estrategias de desarrollo sostenible e inclusivo que reduzcan el impacto de la producción de alimentos en el clima”, resume Mariana Bernal. Otras áreas de progreso en Bonn incluyen: Nuevo Objetivo Colectivo Cuantificado sobre Financiamiento Climático: Simplificación del contenido del Nuevo Objetivo Colectivo Cuantificado sobre Financiamiento Climático. Es necesario ultimar opciones claras y la estructura sustantiva de un proyecto de decisión antes de la COP29. También se celebró un diálogo técnico de expertos para garantizar que el Nuevo Objetivo sea ambicioso, esté bien estructurado, se informe de manera transparente y mejore la calidad del financiamiento climático para los países en desarrollo. Indicadores de adaptación: Las Partes han adoptado medidas en relación con indicadores de adaptación que son prospectivos, eficaces y científicamente sólidos. Mercado internacional del carbono: Se han logrado avances hacia un mercado internacional del carbono que funcione mejor, pero aún queda trabajo por hacer. Transparencia y planes de acción climática: Las partes trabajaron juntas en pos de la transparencia y se apoyaron mutuamente en la planificación de planes de acción climática más sólidos. Progresos en la creación de resiliencia y adaptación: Las partes acordaron medidas para el Objetivo Mundial de Adaptación, que crea metas temáticas que destacan las prioridades mundiales con visión de futuro. Se han logrado avances en los indicadores para cada uno de estos objetivos temáticos, que serán inclusivos, transparentes y científicamente sólidos. La CMNUCC insta a los países a elaborar Planes Nacionales de Adaptación (PNA) para finales de 2025 y a implementarlos para 2030. Avances logrados en los mercados internacionales de carbono en virtud del Artículo 6: Se han logrado avances importantes en aspectos técnicos del Artículo 6, incluida la autorización de créditos de carbono, el alcance de la actividad, el registro del mercado internacional de carbono y más. Se realizará un taller adicional para profundizar el trabajo técnico sobre el Artículo 6 antes de noviembre. Aumentar la transparencia: la nueva Presidencia de la COP ha solicitado a las Partes que presenten sus Informes Bienales de Transparencia (BTR) antes de la COP29 en Bakú. Próximamente se entregarán nuevos kits de herramientas para la elaboración de informes del Marco de Transparencia Mejorado. Antes de la COP29 se realizarán capacitaciones sobre las nuevas herramientas de presentación de informes. Aumentar la ambición en las contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC): Se espera que las Partes presenten su próxima ronda de NDC a principios del próximo año, alineadas con el límite de 1,5 °C y que cubran todos los sectores y gases de efecto invernadero. Se ha lanzado el Navegador NDC 3.0 para ayudar a las Partes a desarrollar nuevas NDC con un enfoque en la implementación. Otros temas y eventos: GFI Brasil en SB60 en Bonn: Promoción de la diversificación de proteínas y el financiamiento climático GFI estuvo representada por dos expertos en políticas durante el evento en Bonn. En la primera semana, Sam Lawrence, vicepresidente de políticas públicas de GFI Asia, aportó una perspectiva global a los debates. En la segunda semana, Mariana Bernal, analista de Políticas Públicas de GFI Brasil, tomó la iniciativa, centrándose en temas cruciales para el Sur Global. La participación en Bonn estuvo marcada por un evento paralelo oficial y una conferencia de prensa que destacó la importancia de la diversificación de proteínas y la financiación climática para un futuro alimentario sostenible.

Opinión: Por qué no deberíamos recurrir a los insectos como fuente alternativa de proteínas

Los insectos son animales y, además de conllevar los mismos desafíos éticos que la crianza de otros seres vivos para el consumo, también presentan ineficiencias productivas, riesgo de enfermedades infecciosas y riesgos ambientales. Por Gustavo Guadagnini, presidente de The Good Food Institute Brasil Recientemente, el programa Globo Repórter de TV Globo presentó un reportaje muy interesante sobre tecnologías alimentarias ya conocidas y otras que están en pleno desarrollo, con potencial para crear un sistema alimentario más sustentable. Además de las iniciativas relacionadas con la reducción de residuos, plantas comestibles no convencionales (PANC) y proteínas alternativas obtenidas mediante fermentación, cultivo celular y métodos basados ​​en plantas, uno de los paneles también abordó el uso de insectos para el consumo humano.  Como presidente de The Good Food Institute Brasil, una organización que apoya el desarrollo de proteínas alternativas, quiero aclarar por qué nuestra organización no respalda el desarrollo de la cadena alimentaria a partir de insectos y cómo se compara con las tecnologías de nuestro sector.  Insectos: animales, no alternativas. La inclusión de insectos como opción proteica no se alinea con nuestra misión de buscar alternativas a los productos animales, debido a desafíos éticos similares a los que se enfrentan en la cría de animales para sacrificio, como el bienestar animal y la moralidad del uso de seres vivos para el consumo. Aceptación del consumidor Nuestro sector trabaja para ofrecer alimentos que ya forman parte de la cultura y de los hábitos alimentarios de las personas, producidos con tecnologías socioambientalmente más apropiadas. Los alimentos con los que trabajamos tienen una gran aceptación por parte de los consumidores, quienes cada vez están más interesados ​​en probarlos e incorporarlos a su dieta. La aceptación del consumo de insectos es notoriamente baja. Aunque se consumen en algunas regiones de Asia, África y Sudamérica, en Europa, por ejemplo, sólo el 10% de la población estaría dispuesta a probar insectos, según una encuesta de la Organización Europea de Consumidores. Esto se debe a que una gran parte de la población no asocia a los insectos con la comida, sino con algo grotesco o algo que puede ser perjudicial para la salud. Además, una investigación del Imperial College de Londres, en Reino Unido, indica que el desarrollo de esta industria apunta a atender, principalmente, el mercado de los países en desarrollo. La afirmación es que en países más ricos, como Europa, rara vez faltan nutrientes en la dieta. El impacto global de cualquier fuente de alimento depende directamente de su aceptación por parte del consumidor: si las personas no aceptan los insectos como alimento, su impacto en el mundo siempre será limitado.1 Sustitución de la carne Siempre que vemos presentaciones sobre los beneficios socioambientales de consumir proteínas alternativas e insectos, hay una comparación con la carne. De hecho, ambos pueden ser el resultado de una producción más eficiente que la carne animal, pero esta comparación sólo es cierta si uno reemplaza al otro. Si los consumidores cambian de comer carne animal a comer carne de origen vegetal, habrá un beneficio para la sostenibilidad. El problema es que los alimentos elaborados a partir de insectos no tienen ese propósito, ya que son snacks, barras de proteínas y suplementos, por ejemplo. La mejor propuesta comercial para los insectos es molerlos hasta convertirlos en polvo e incluirlos en alimentos procesados. No existen productos de insectos buenos que realmente se comparen con el sabor, la textura, el aroma y la apariencia de la carne. Si no hay intercambio, la comparación con la carne ya no tiene sentido y no se aprovechan los beneficios para la sostenibilidad. Eficiencia de producción Hoy en día, cultivamos granos para alimentar a los animales para el consumo a un ritmo extremadamente ineficiente. Los datos muestran que el 83% de la tierra cultivable del planeta produce menos del 20% de las calorías consumidas2. Se trata de grandes extensiones de soja, maíz y otros cereales que alimentan a los animales y no directamente a la población. Por cada caloría que alguien consume de carne de res, aproximadamente 34 calorías fueron entregadas al animal a lo largo de su vida, lo que representa un desperdicio desproporcionado de calorías producidas por el sistema alimentario3: la producción más eficiente, el pollo, tiene una tasa de conversión de 8:1, por ejemplo.  Mientras tanto, las proteínas alternativas permiten comer el vegetal directamente, sin que éste haya sido procesado previamente por un animal. No ocurre lo mismo con los insectos, que también se alimentan para generar calorías después. Los estudios indican que los insectos producidos para el consumo humano pueden tener tasas de conversión tan ineficientes como la carne de pollo4, que van desde 4:1 a 9:1 en la relación entre el alimento consumido y el peso de sacrificio. También cabe destacar que los insectos que se alimentan de desechos no pueden ser utilizados para el consumo humano, como a menudo nos hacen creer5. Riesgos ambientales La eficiencia de la producción está directamente relacionada con las emisiones de gases, el uso del agua y la tierra. Por lo tanto, todas las tecnologías de proteínas alternativas son más sostenibles que los alimentos que reemplazan. Como se ha demostrado anteriormente, el caso de los insectos no es tan claro. Al mismo tiempo, la producción de insectos añade nuevos riesgos ambientales: si un edificio que alberga cantidades masivas de estos animales resulta dañado por un accidente o un evento climático, por ejemplo, miles de insectos exóticos, con un alto potencial de destrucción y desequilibrio, podrían ser liberados a la naturaleza. Recientemente, los problemas causados ​​por las plagas de langostas han sido noticia a nivel mundial6. Además, todavía no existen regulaciones sobre el manejo de insectos y a menudo estos se transportan manualmente, ya sea para fines de investigación o de producción de alimentos. Por lo general, los insectos vivos se transportan en carros convencionales, dentro de bandejas o cajas. En caso de accidente automovilístico, se liberarían al medio ambiente, con un potencial inconmensurable de generar un desastre ecológico. Riesgos globales para la salud Muchas producciones de insectos todavía utilizan grandes cantidades de antibióticos, al igual que cualquier otra producción animal. Este hecho contribuye a la formación de bacterias resistentes, con el potencial de afectar la salud humana. Al mismo tiempo, los insectos también son vectores de virus, lo que supone un riesgo adicional. Sabemos que los animales de granja suponen un importante riesgo para la salud de la humanidad: la OMS advierte que el 60% de las nuevas enfermedades infecciosas son de origen zoonótico.

COP28: Los sistemas alimentarios deben estar en el centro del debate climático

GFI presentará una coalición global para proteínas alternativas El Good Food Institute (GFI) participará en la COP 28, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) que tendrá lugar en Dubái, del 30 de noviembre al 12 de diciembre de 2023. GFI estará presente para discutir con los líderes mundiales estrategias para reducir el impacto de los sistemas alimentarios en la crisis climática que empeora, presentando las proteínas alternativas como una solución viable a este desafío.  En total, la organización estará presente en al menos 40 eventos, ya sea como ponente, moderador, coorganizador o asistente. Entre los expertos de GFI que participan en el programa se encuentran el presidente global de GFI, Bruce Friedrich, el presidente de GFI Brasil, Gustavo Guadagnini, así como representantes de la organización en Asia y Estados Unidos.  Durante la conferencia de dos semanas, el GFI también pretende presentar una propuesta para una Coalición Global de Proteínas Alternativas, con el objetivo de unir los esfuerzos de gobiernos, empresas, organizaciones, academia y otros sectores de la sociedad en la creación de acciones para fortalecer las proteínas alternativas como una estrategia para mitigar los efectos de la crisis ambiental en la agricultura y reducir los impactos actuales de los sistemas alimentarios en el clima.  Las proteínas alternativas deberían incorporarse al sector alimentario como una de las soluciones a la crisis climática. Entender por qué: Desde la COP21 en 2015, las COP se han centrado en cómo implementar el Acuerdo de París, que tiene tres objetivos principales: mantener el aumento de la temperatura media mundial por debajo de 2 °C y aunar esfuerzos para limitar el aumento a 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales; adaptarse al cambio climático y desarrollar resiliencia; y alinear los flujos financieros con una trayectoria hacia bajas emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y un desarrollo resiliente al clima. La producción de alimentos es el principal contribuyente a las emisiones de GEI (34%) y la producción de proteína animal por sí sola genera la mitad de esta cantidad. Aunque la ganadería ocupa el 77% de las tierras agrícolas del mundo, la carne animal proporciona sólo el 18% del suministro de alimentos de la humanidad y el 37% de las proteínas de la dieta humana. Por lo tanto, las proteínas alternativas son una opción más sostenible. Su adopción es capaz de ofrecer entre el 14% y el 20% de la mitigación de emisiones que el planeta necesita para 2050. Además, según un informe del Boston Consulting Group, si las proteínas de origen vegetal y las carnes cultivadas representan el 11% del consumo total de proteínas en 2035, es posible reducir 0,85 gigatoneladas de CO2 equivalente (CO2e) en todo el mundo en 2030, lo que equivale a descarbonizar prácticamente toda la aviación civil. A pesar de su relevancia, el papel del sector alimentario en la emergencia climática sólo se presentó por primera vez en la COP 27, que tuvo lugar el año pasado en Egipto. La edición contó con el Pabellón del Sistema Alimentario, un esfuerzo coordinado por una coalición de 9 organizaciones, incluida la GFI, con el objetivo de plantear este tema en el lugar más importante de las negociaciones climáticas internacionales. Muchos de los eventos que se celebren en Dubai se transmitirán en línea. Para acompañarlo, simplemente acceda a la agenda oficial del evento o al Instagram de GFI Brasil. Consulte nuestra programación: Domingo 3 de diciembre Evento paralelo oficial de la CMNUCC: Liberando el poder de las proteínas alternativas para la resiliencia climática y la seguridad alimentaria Hora: 15:00-16:30 EAU (9:00-9:30 BRT) Ubicación: Sala 9 Moderador: Gustavo Guadadnini, presidente de GFI Brasil Oradores: Vinod Kumar, director general de String Bio; Alessandro Cruvinel, director de Innovación del Ministerio de Agricultura y Ganadería de Brasil; Tasneem Karodia, cofundadora y directora de operaciones de Newform Foods; Kafilat Oyebola, cofundadora de VeggieVictory Enlace de transmisión del evento: https://www.youtube.com/watch?v=Q3kOrf_PTzw Martes 5 de diciembre Iluminando y ampliando las soluciones climáticas Hora: 10:30-11:15 EAU (3:30-4:15 BRT) Ubicación: Climate Action Innovation Zone Dirección: Madinat Jumeirah – King Salman Bin Abdulaziz Al Saud St – Al Sufouh 1 – Dubai – Emiratos Árabes Unidos Oradores: Mariana Bernal, analista de políticas en GFI Brasil; Joshua Amponsem, codirector del Youth Climate Justice Fund; Tessa Ferry, líder de Race to Zero; Johan Falk, director ejecutivo de Exponential Roadmap Initiative; Kaya Axelsson, directora de políticas en Oxford Net Zero; Ragy Ramadan, Fundador y CEO de NoorNation Miércoles 6 de diciembre La transición de los sistemas alimentarios y sus implicaciones para el medio ambiente, el consumo y la salud pública (evento en portugués) Hora: 9:00-10:15 EAU (2:00-3:15 BRT) Ubicación: Pabellón de Brasil, Zona Azul Evento copatrocinado por GFI: La transición de los sistemas alimentarios y sus implicaciones para el medio ambiente, el consumo y la salud pública Moderador: Maurício Alcântara, cofundador del Instituto Regenera Oradores: Juliana Tângari, Directora del Instituto Comida do Amanhã; Puyr Tembé, Secretario de Pueblos Indígenas del Estado de Pará; Raquel Santiago, Profesora Asociada de la Universidad Federal de Goiás y Coordinadora del Hub Latinoamericano para la Salud Planetaria; Laura Lamonica, Gerente Ejecutiva de Coalizão Brasil. Enlace a la transmisión del evento: https://apexbrasil.com.br/content/apexcop/br/pt/home/agenda.html Domingo 10 de diciembre Desbloquear la transformación del sistema agroalimentario: alinear la agricultura regenerativa con opciones alimentarias sostenibles Hora: 11:15-12:00 EAU (4:15-5:00 BRT) Ubicación: Pabellón Food4Climate Orador: Presidente de GFI Brasil, Gus Guadagnini; otros por confirmar Domingo 10 de diciembre Snacking sostenible para futuros campeones Hora: 15:05-15:55 EAU (8:05-8:55 BRT) Ubicación: Pabellón de niños y jóvenes Oradores: Mariana Bernal, analista de políticas públicas en GFI Brasil; Sara Merhi, miembro de la junta de ProVeg Youth; Perran Harvey, líder de políticas globales en Upfield; Juliette Tronchon, especialista en políticas públicas en ProVeg International; Nanine Wyma, directora de PAN International (no confirmada); Xananine Calvillo, miembro de Stop Financing Factory Farming

Los esfuerzos del Sur Global para cumplir los objetivos del Acuerdo de París son mayores, pero la ciencia necesita desarrollarse localmente

Gustavo Guadagnini (*) Los cambios que afectan al clima están ocurriendo mucho más rápido de lo esperado y se están sintiendo en todo el planeta, pero no con la misma intensidad. Los efectos del calentamiento global afectan principalmente a las economías más pobres, que tienen menos recursos para responder a la crisis climática.  Por ello, uno de los temas centrales en las negociaciones para mitigar sus efectos es el financiamiento climático, más precisamente el cumplimiento del acuerdo firmado en 2015, durante la COP21, en el que los países más ricos se comprometieron a destinar US$100 millones anuales para que los países en desarrollo puedan crear medidas de enfrentamiento y adaptación.  En la práctica, esto significa reconocer la capacidad del Sur Global para crear innovaciones y soluciones tecnológicas para cumplir con el Acuerdo de París, que pretende limitar el calentamiento global a 1,5ºC en 2030.  Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), los países en desarrollo, incluidos los más vulnerables, son los que han realizado mayores esfuerzos en desarrollar e implementar sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC), que son objetivos de corto a mediano plazo para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). La mayoría ha presentado objetivos de mitigación y adaptación cada vez más ambiciosos, con soluciones integradas que involucran la economía circular, la gestión de los recursos hídricos, la implementación del mercado de carbono y la participación del sector privado.  Los compromisos de los países africanos, por ejemplo, son más sólidos que el promedio mundial, con objetivos más fuertes en materia de resiliencia climática, mayores esfuerzos para garantizar la transparencia de las acciones y la adopción de tendencias emergentes como los conceptos de "empleos verdes" y "transición justa".  Las NDC presentadas por los países de América Latina y el Caribe muestran mayores niveles de participación e inclusión de grupos marginados (como mujeres, jóvenes, pueblos indígenas y ancianos) en la toma de decisiones, lo que hace que el proceso de las NDC sea más transparente y garantiza que sus resultados beneficien a los más vulnerables. El Sur Global será el más afectado por la crisis climática, aunque no sea responsable de la mayor parte de las emisiones de GEI. Los países del Sur Global, a menudo llamados la Mayoría Global, representan alrededor del 85% de la población mundial y solo el 39% del PIB del planeta. En otras palabras, por mucho que lo intenten, la mayoría de estos países tienen enormes necesidades de apoyo financiero externo y transferencia de tecnología para alcanzar sus objetivos.  Según la agencia de calificación S&P Global, los efectos de la crisis climática podrían causar una pérdida del 4% en la producción económica mundial para 2050, pero se espera que los países emergentes experimenten pérdidas del Producto Interno Bruto (PIB) 3,6 veces mayores que las de las naciones más ricas. Un escenario que demuestra la importancia de la justicia climática, ya que, si bien no son los mayores responsables del agravamiento de la crisis climática, terminan pagando un precio mucho mayor por sus efectos. ¿Cuál es el papel del Sur Global en el sector de las proteínas alternativas? A pesar de todas las desventajas, existe un enorme potencial para que los países del Sur Global ganen espacio y lideren los cambios más relevantes y consistentes hacia una economía más sostenible, especialmente las economías más grandes como China, India, Sudáfrica y Brasil, actual líder del G20 y anfitrión de la COP30 en 2025.  Estas regiones poseen capacidad productiva, biodiversidad, masa crítica y todo el potencial para desarrollar estas tecnologías localmente. Importarlos significa que, además de sufrir ya los efectos de una crisis global, causada principalmente por los patrones de consumo de las grandes potencias, estas naciones todavía necesitan comprar tecnología, que es precisamente lo que ha hecho imposible implementar sus NDC. Un ejemplo de ello es la industria de las proteínas alternativas. Según una encuesta de The Good Food Institute con la industria brasileña en 2020, el 85% de las empresas locales todavía utilizan el guisante, un ingrediente desarrollado en los países del norte, como principal fuente de proteínas para sus productos vegetales. Esta proteína ha recibido una importante inversión en investigación y, como resultado, sus funcionalidades son excelentes para la industria.  De este modo, los países del Sur Global se convierten en importadores, pagan más por las materias primas y terminan ofreciendo alimentos más caros en los estantes de los supermercados a los consumidores. Es por eso que GFI financia investigaciones sobre frijoles brasileños y la biodiversidad relacionada en las regiones de la Amazonia y el Cerrado, con el objetivo de crear ingredientes locales y sostenibles que, además de ser más baratos por producirse aquí, generen un impacto social positivo para las comunidades productoras.  El debate sobre el Sur Global adquiere protagonismo, y todos los factores indican que esta región es altamente relevante en el contexto de las proteínas alternativas, dado el potencial de estas soluciones para superar los desafíos que enfrentan estas zonas con necesidades únicas y diversas.  Es necesario abordar las proteínas alternativas con una comprensión sensible de los variados contextos locales, promoviendo la inclusión y fomentando la colaboración para una transformación positiva hacia la seguridad alimentaria y nutricional, el desarrollo económico, la diversidad dietética y la sostenibilidad. (*) Gustavo Guadagnini es presidente de The Good Institute Brasil

El sistema alimentario, el mayor contribuyente a las emisiones de gases de efecto invernadero, debe ser el foco de la contención de la crisis climática.

Los próximos 6 años definirán si la humanidad será capaz de cumplir el objetivo del Acuerdo de París de limitar el calentamiento global a 1,5ºC. Gustavo Guadagnini, Presidente de GFI Brasil. Septiembre de 2023 fue un mes marcado por fenómenos meteorológicos extremos: en tan solo 12 días, diez países se vieron afectados por tifones, inundaciones, tormentas, olas de calor y ciclones. En el hemisferio norte, los récords de temperatura se registraron entre los meses de junio y agosto. Brasil tuvo su invierno más caluroso en 61 años, con ciclones extratropicales en Rio Grande do Sul y 150 delfines muertos en la Amazonia, después de que el lago Tefé y el Bajo Solimões alcanzaran los 40ºC. Según el Observatorio Europeo Copérnico, se espera que 2023 sea el año más caluroso de la historia. Las catástrofes climáticas siempre han ocurrido, pero a medida que nuestro mundo se calienta, estos eventos extremos (que solían ocurrir con años, a veces décadas, de diferencia) se están volviendo cada vez más frecuentes e intensos. La mayoría de los países no tienen la estructura para enfrentar estos desastres y esto resulta en cientos de miles de muertos, personas sin hogar y refugiados climáticos en todo el mundo. Los gobiernos necesitan prepararse para mejorar su capacidad de respuesta ante estas situaciones, pero es igualmente urgente que se tomen acciones no sólo para adaptarse, sino también para mitigar los efectos de la crisis climática. Por esta razón han surgido los tratados y acuerdos internacionales sobre el clima: sin objetivos y compromisos que todos los países deban establecer y cumplir, ninguna acción por sí sola será suficiente para lograr un impacto positivo en el clima.  El Acuerdo de París se firmó en 2015 con el objetivo principal de no permitir que el planeta se caliente más allá de 2°C para fines del siglo XXI y representó un cambio importante en las negociaciones climáticas al crear un enfoque universal para lograr objetivos colectivos con un mecanismo para monitorear el progreso global. Cada país signatario tiene objetivos autodefinidos de corto a mediano plazo para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), llamados Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC), que deben actualizarse –a objetivos más ambiciosos– cada cinco años a partir de 2020. En conjunto, las NDC demuestran qué tan cerca o lejos está el mundo de alcanzar los objetivos climáticos. La primera generación de NDC, que formaron parte de la adopción inicial del Acuerdo de París en 2015, reflejó una reducción agregada del objetivo de temperatura media mundial a 3,7 °C. La segunda generación, actualizada en 2020 para objetivos más ambiciosos, redujo este valor a 2,7ºC, todavía insuficiente. Brasil La NDC brasileña de 2015 estableció que Brasil debería reducir sus emisiones en un 37% para 2025 y un 43% para 2030 en comparación con las emisiones de 2005. En 2021, estas metas se ampliaron al 50% de reducción para 2030 y, recientemente, la ministra Marina Silva elevó los compromisos de reducción de emisiones de Brasil al 48% para 2025 y al 53% para 2030. Los siete sectores cubiertos por la NDC nacional incluyen energía, movilidad urbana, bosques, biocombustibles, residuos sólidos, alumbrado público y transporte. Como se puede observar, los sistemas alimentarios, más específicamente la agricultura, no aparecen como un foco estratégico, y lo mismo ocurre en muchos otros países.  Es un error estratégico no situar los sistemas alimentarios en el centro del debate climático. El sistema alimentario actual es responsable del 34 % de todas las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), y es necesario encontrar formas más eficientes de producir alimentos, especialmente proteínas. Esto se debe a que la producción de proteína animal por sí sola genera más de la mitad de las emisiones totales del sistema alimentario. Además, la ganadería ocupa el 77% de las tierras agrícolas del mundo. Sin embargo, la carne animal proporciona sólo el 18% del suministro de alimentos de la humanidad y el 37% de las proteínas de la dieta humana: el resto proviene de alimentos vegetales. El sector agrícola también es responsable de más del 90% del consumo mundial de agua, y el 41% de ésta se utiliza para riego y el cultivo de granos para alimentación y pastoreo de ganado, cerdos y pollos. El Sexto Informe de Evaluación del IPCC, elaborado por los principales expertos y científicos del mundo y publicado en 2021, afirma que incluso si los combustibles fósiles se eliminaran de la noche a la mañana, las emisiones del sistema alimentario por sí solas impedirían que se cumpliera el Acuerdo de París.  Por lo tanto, diversificar la actividad agrícola es una solución con un impacto excepcionalmente alto en la crisis climática global. En la práctica, esto implica liberar tierras y recursos como el agua para actividades altamente beneficiosas para el planeta y que también pueden ser rentables para la agroindustria. Hablamos de bioeconomía, agroforestería y agricultura regenerativa, por ejemplo.  Un sistema de producción basado en estas prácticas es capaz de proveer diversos alimentos, insumos industriales, energía y recursos de reforestación en un mismo espacio. alimentos, fibras, madera e incluso energía, aumentando así la productividad. El impacto medioambiental también es considerable. Según EOS DATA ANALYTICS, este sistema puede reducir las emisiones de gases de efecto invernadero entre un 20 y un 30% y secuestrar alrededor de 8 toneladas de CO2 por hectárea cada año. Las proteínas alternativas también son una de las mayores apuestas para mitigar la crisis climática. Según un informe del Boston Consulting Group, si las proteínas de origen vegetal, cultivadas y fermentadas representan el 11% del consumo total de proteínas para 2035, podremos reducir 0,85 gigatoneladas de CO2 equivalente (CO2e) en todo el mundo para 2030, lo que equivale a descarbonizar el 95% de la industria de la aviación. Además, cualquier cambio significativo en la dieta global hacia proteínas más alternativas tendrá un efecto de enfriamiento inmediato sobre el planeta, ya que la agricultura animal es responsable de hasta el 50% de las emisiones de metano, que tiene un potencial de calentamiento mucho mayor que el CO2 y una vida atmosférica mucho más corta. En consecuencia, reducir los niveles de metano en la atmósfera no sólo evitaría un mayor calentamiento, sino que también tendría un efecto de enfriamiento en la Tierra. Aunque

GFI en la Conferencia sobre el Cambio Climático de Bonn

La Conferencia de Bonn sobre el Cambio Climático (SB5) se celebrará en Bonn, Alemania, del 15 al 58 de junio. El evento está diseñado para preparar decisiones relacionadas con la contención de la crisis climática, que se adoptarán en la COP28 en los Emiratos Árabes Unidos en diciembre. La conferencia convocará la 58.ª sesión de los órganos subsidiarios de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), incluyendo debates cruciales como el Balance Global de los Objetivos de Adaptación. Este documento ofrece un análisis profundo de cómo el mundo está actuando respecto al clima, identificando brechas y trabajando juntos para acordar vías hacia soluciones para 2030 y más allá. GFI es una de las organizaciones observadoras de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y puede participar en eventos, monitorear negociaciones y presentar contribuciones técnicas a los grupos de trabajo que se reúnen para analizar y definir resoluciones de la Conferencia de las Partes, la COP. Por eso, Mariana Bernal, analista de políticas públicas de GFI Brasil, participará en el evento paralelo "Desbloqueando el potencial de las proteínas alternativas y las dietas ricas en plantas", de 16:15 a 17:30 (CEST) | de 11:15 a 12:30 (GMT-3), para mostrar el papel que las proteínas alternativas pueden desempeñar en el debate climático. Puede ver el evento a través de este enlace. "Queremos demostrar que, mediante el desarrollo de ingredientes vegetales como frijoles y especies nativas de la Amazonía y el Cerrado, podemos contribuir a la preservación de la biodiversidad de estos biomas. Una de las maneras de lograrlo es apoyar a los pequeños y medianos productores de alimentos para que diversifiquen su producción mediante la bioinnovación".

¿Qué tiene que ver nuestra alimentación con la crisis climática?

En el Día Nacional de Concientización sobre el Cambio Climático, que se celebra hoy (16/3), GFI Brasil destaca algunas correlaciones importantes. Desde la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, celebrada en 1992 en Río de Janeiro, países de todo el mundo se han dedicado a abordar la crisis climática. En ese momento se creó la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), que entró en vigor en 1994. Desde entonces se han celebrado 27 Conferencias de las Partes (o COP) en diferentes países, dando como resultado compromisos globales como el Protocolo de Kioto, el Acuerdo de París, el Acuerdo de Copenhague, entre otros. Dos puntos principales definen el enfoque de las iniciativas: financiar proyectos climáticos en países en desarrollo y limitar el calentamiento de la temperatura global por debajo de 2°C.  Hoy (16 de marzo), en el Día Nacional de Concientización sobre el Cambio Climático, te invitamos a reflexionar sobre el impacto de los sistemas alimentarios en el empeoramiento de la crisis climática. El tema surgió por primera vez en la COP 27, celebrada en 2022 en Egipto, y debe seguir siendo un punto clave para garantizar que se alcancen los objetivos antes del colapso planetario. Los sistemas alimentarios sostenibles son clave para frenar la crisis climática En los últimos años, varios eventos extremos (desastres naturales, deforestación récord en la Amazonía y el Cerrado, la pandemia de Covid-19, la guerra en Ucrania, la peste porcina africana, la enfermedad de las vacas locas, etc.) han puesto de relieve la fragilidad de nuestros sistemas, especialmente el sistema alimentario. Sabemos que ya no es capaz de alimentar a toda la población mundial, no garantiza plenamente la seguridad alimentaria, facilita la transmisión de enfermedades, explota cada vez más a los animales para el consumo humano, demanda recursos naturales como nunca antes y es el sector económico que más gases de efecto invernadero (GEI) emite a la atmósfera.   Aun así, la transición energética siempre ha estado en el centro del debate sobre el cambio climático. Recién ahora el debate está empezando a centrarse en la transición alimentaria, porque cada vez resulta más claro que un cambio en la forma en que producimos alimentos (especialmente de origen animal, como carne, leche y huevos) podría mitigar e incluso revertir la trayectoria de la crisis climática. Vea los datos a continuación de cómo la producción de proteína animal desplaza recursos naturales de los humanos a los animales para el consumo: COP 28: Las proteínas alternativas deben incorporarse al sector alimentario como una de las soluciones a la crisis climática Como ya hemos dicho, la COP 27, que tuvo lugar el año pasado en Egipto, fue la primera edición que contó con un espacio íntegramente dedicado a discutir el papel del sistema de producción de alimentos para enfrentar la crisis climática. El Pabellón del Sistema Alimentario fue el resultado del trabajo coordinado de una coalición de 9 organizaciones, entre ellas GFI, con el objetivo de plantear esta temática en el lugar más importante de las negociaciones climáticas internacionales, además de presentar soluciones y establecer compromisos para cumplir las metas del Acuerdo de París. En la COP 28, que tendrá lugar en noviembre de 2023 en Dubái, el GFI volverá a estar presente y con objetivos aún más ambiciosos, centrados en ampliar la exposición del sector de las proteínas alternativas. Comprenda por qué los alimentos cultivados y de origen vegetal son cruciales para reducir las emisiones de GEI y otros contaminantes, liberar tierra para producir alimentos directamente para las personas y reducir el uso de recursos naturales. Es necesario incorporar proteínas alternativas al sector alimentario para garantizar una mayor resiliencia del sistema alimentario y ayudar a resolver la crisis climática. Y, en el Día Nacional de Concientización sobre el Cambio Climático, reforzamos nuestro compromiso de trabajar para hacer que la cadena de producción de alimentos sea más sustentable, segura, justa, saludable y accesible para todos. A menudo olvidamos esto en nuestra vida diaria, pero nuestra comida está estrechamente vinculada a la crisis climática y lo que ponemos en nuestros platos es crucial para definir nuestro futuro. Los debates destinados a encontrar soluciones a la forma en que producimos y distribuimos alimentos sólo se intensificarán y GFI contribuirá en todos estos frentes, ayudando a presentar, habilitar e implementar estas soluciones. Este año, en la COP 28, también destacaremos el papel crucial de Brasil, que será anfitrión de la COP 30 en 2025, en el ámbito ambiental.