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La COP30 avanza en la agenda climática, pero mantiene los sistemas alimentarios y la diversificación de proteínas fuera del centro de las decisiones.

Los resultados formales de la COP30, compilados en el Paquete de Belém y la llamada Decisión del Grupo de Trabajo Global, reforzaron compromisos importantes en materia de financiamiento climático, adaptación y preservación de los bosques. Sin embargo, a pesar de la creciente relevancia de los sistemas alimentarios para la agenda climática global, el tema sigue estando subrepresentado en los documentos de toma de decisiones. Mientras que las negociaciones oficiales se centran en la energía, la transparencia y los flujos financieros, la transformación de los sistemas de producción de alimentos, responsables de un tercio de las emisiones globales y profundamente vinculados con la seguridad alimentaria, la salud pública y la conservación, sólo ha aparecido indirectamente. Los sistemas alimentarios y la diversificación de las fuentes de proteínas no fueron incluidos en el texto final del Mutirão ni en el Objetivo Global de Adaptación.  Por otra parte, la Presidencia de la COP30 reconoció explícitamente, en su agenda de acción, que transformar la agricultura y los sistemas alimentarios es esencial para acelerar la implementación del Acuerdo de París. El área de enfoque incluye la restauración de tierras, la agricultura sostenible y la construcción de sistemas alimentarios más resilientes y equitativos. 4ª Carta de la Presidencia sobre la COP30 Entre los muchos documentos que rodean la COP30, la llamada "4ª carta" de la Presidencia (COP30 4th Letter: Action Agenda / Mutirão) revela la ambición política que Brasil buscó inculcar en la reunión. Allí, la Presidencia de la COP describe seis grandes ejes de movilización global, y uno de ellos asume un papel estratégico: Transformar la agricultura y los sistemas alimentarios. En este contexto, la carta describe tres frentes que, en conjunto, forman una hoja de ruta para el futuro del sector: la restauración de tierras y la agricultura sostenible, la construcción de sistemas alimentarios más resilientes y adaptativos, y la garantía de un acceso equitativo a alimentos adecuados y de calidad. Esto supone un reconocimiento de que la transformación de los sistemas alimentarios no solo es necesaria, sino fundamental para abordar la crisis climática, reducir las desigualdades y garantizar la seguridad alimentaria de millones de personas. Es significativo que, por primera vez en un documento oficial de la Presidencia de la COP30, se haga referencia directa a los sistemas alimentarios y a los sistemas alimentarios sostenibles. Esta inclusión sitúa la agricultura y la alimentación en la narrativa más amplia del Grupo de Trabajo Global, que es la iniciativa de movilización planetaria propuesta por Brasil para promover la implementación rápida y justa del Acuerdo de París. Sin embargo, es importante destacar que esta carta constituye una guía política, una señal de prioridades. No tiene el peso legal ni negociado de las decisiones formales de la COP, como el Grupo de Trabajo Mundial o el Objetivo Global de Adaptación. Sin embargo, su poder simbólico y estratégico es innegable. Muestra dónde la Presidencia ve potencial de transformación e indica caminos que, incluso más allá del texto final aprobado por los países, pueden influir en las agendas nacionales, los movimientos de la sociedad civil y las expectativas para las próximas rondas de negociación. En otras palabras, la carta no decide, pero señala el camino. Y el hecho de que señale directamente la necesidad de transformar la forma en que producimos, distribuimos y consumimos alimentos es, en sí mismo, un paso adelante en el debate global sobre el clima y los sistemas alimentarios. Este contraste revela un desafío persistente: la emergencia climática ya ha empujado la energía limpia y el financiamiento climático al centro del proceso multilateral, pero el cambio sistémico en cómo producimos y consumimos alimentos aún no ha migrado de la agenda secundaria al corazón de las decisiones negociadas. Para que la transición global sea verdaderamente compatible con el objetivo de limitar el calentamiento a 1,5 °C, es esencial que los sistemas alimentarios, incluidas las proteínas alternativas, dejen de ser tratados como un tema secundario y comiencen a ocupar el espacio estratégico que merecen. La COP30 demostró que hay suficiente voluntad política y evidencia científica. El siguiente paso es transformar esta visión en compromisos formales, claros y mensurables, capaces de movilizar inversiones y orientar las políticas públicas. Sin esto, el mundo seguirá ignorando una de las palancas más poderosas para abordar la crisis climática. Logros clave, principales deficiencias y críticas, GFI en la COP30. A lo largo de las dos semanas del evento, un mensaje quedó claro: la inversión juega un papel decisivo en la transformación del sistema agroalimentario y la diversificación de las fuentes de proteínas. GFI fue una de las organizaciones que llevó este debate al primer plano de las discusiones. Vea los aspectos más destacados a continuación. 12 de noviembre: Cena con negociadores. GFI Brasil participó en la organización de la tradicional cena de base vegetal para negociadores agrícolas (con 38 delegados), presentando un producto proteico alternativo desarrollado con tecnología de Embrapa, con el apoyo del programa de subvenciones de GFI. Esta cena sirvió para mostrar la narrativa de GFI Brasil sobre la innovación en el Sur Global, promoviendo soluciones elaboradas con ingredientes nativos (fibra de anacardo). 13 de noviembre: Alineando las finanzas agrícolas y las medidas fiscales con los objetivos climáticos y de naturaleza. El evento reunió a responsables políticos, inversores y organizaciones de la sociedad civil para debatir cómo los instrumentos financieros y fiscales pueden impulsar una transformación global de los sistemas alimentarios en sintonía con el clima y la naturaleza. Nuestra analista de políticas públicas, Mariana Bernal, participó en el panel junto a Megan Waters y Changtong Huang (FAIRR), Prof. Shenggen Fan (Universidad Agrícola de China), Hongyu GUO (Greenovation Hub), Jeroom Remmers (Coalición TAPP), Rune-Christoffer Dragsdahl, Leonardo Gava Mataram (Unión Vegetariana Internacional) y Virginia Antonioli (WRI Brasil). Mariana comenta que durante el panel hubo consenso en la necesidad de que las inversiones en soluciones agroalimentarias se realicen desde múltiples fuentes. “Las finanzas combinadas ayudan a estimular la inversión en soluciones agroalimentarias, que aún se consideran innovaciones riesgosas, especialmente para el sector privado y los productores rurales”.  El analista de GFI también llamó la atención sobre las políticas públicas y las medidas fiscales que pueden ayudar a democratizar el acceso a las proteínas alternativas. “Las proteínas alternativas aún enfrentan resistencia en el mercado y desafíos de precios que disuaden a los consumidores”. Las medidas fiscales pueden ayudar a toda la cadena de producción alimentaria a entrar en este mercado y ofrecer productos de calidad a un precio justo para los consumidores.       Aspectos destacados: La diversificación de proteínas ofrece a las empresas que dependen en gran medida de la proteína animal la oportunidad de proteger sus cadenas de suministro de ingredientes y, al mismo tiempo, construir

Todos los planes climáticos deben considerar el sector alimentario. Descubra cómo pueden contribuir los diferentes sectores. 

Cuando pensamos en el cambio climático, tendemos a centrarnos en la energía, el transporte y la deforestación. Sin embargo, el sistema agroalimentario, especialmente la producción de carne, es igualmente crucial y a menudo queda al margen de las principales estrategias. Hoy en día, es responsable de ⅓ de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, la pérdida de biodiversidad y la presión sobre los recursos hídricos y las tierras cultivables. La buena noticia es que ya existe un camino capaz de transformar este escenario: las proteínas alternativas. Desarrolladas a partir de plantas, mediante fermentación o cultivo celular, estas tecnologías ofrecen no sólo una forma más sostenible de producir proteínas, sino también una herramienta poderosa para alinear la seguridad alimentaria, la salud pública y los objetivos climáticos. Informes del Banco Mundial y la Universidad de Chicago muestran que las proteínas alternativas pueden evitar hasta 6,1 gigatoneladas de CO₂ equivalente al año —el equivalente a reforestar seis veces la superficie del estado de Amazonas—, además de contribuir a la lucha contra la desnutrición y reducir los precios de los alimentos. En otras palabras, ningún plan climático estará completo sin considerar este sector. Para que esto suceda, es fundamental que los distintos actores estratégicos incorporen proteínas alternativas en sus planes, inversiones y políticas públicas. A continuación, exploramos el papel de cinco sectores clave en este proceso: la academia, el sector privado, los gobiernos, la filantropía, los bancos y las instituciones multilaterales. Academia: ciencia e innovación al servicio del clima El papel de las universidades y los centros de investigación es irremplazable. Son ellos quienes producen conocimiento, forman profesionales y proporcionan la base científica para políticas públicas efectivas. Al invertir en proteínas alternativas, la Academia fortalece el liderazgo científico en ciencias de la vida, ingeniería y tecnología, ciencias sociales y políticas. Esto significa formar investigadores y profesionales capaces de sostener el crecimiento de este nuevo sector, además de generar evidencia sobre seguridad alimentaria, nutrición, consumo e impacto socioambiental. Integrar la diversificación de proteínas en las agendas de investigación y enseñanza, ya sea en líneas de investigación, programas de posgrado o centros de innovación, es esencial para transformar el potencial en un impacto real. Sector privado: innovación, escala y nuevos mercados Las empresas de alimentos y tecnología son las palancas clave para llevar estas innovaciones al mercado. Al invertir en proteínas alternativas, la industria no solo diversifica su cartera, sino que también responde a una creciente demanda de productos más sostenibles alineados con las preocupaciones climáticas y de salud. Para los empresarios, esta es una oportunidad estratégica: reducir los riesgos relacionados con la dependencia de cadenas de suministro vulnerables, innovar en productos de alto valor añadido y conquistar a unos consumidores cada vez más conscientes del impacto ambiental de sus elecciones. Bancos e instituciones multilaterales: canalizar capital hacia soluciones climáticas Ninguna transición ocurre sin financiamiento. Los bancos de desarrollo, los fondos de inversión y las instituciones multilaterales tienen un papel crucial que desempeñar en la inclusión de proteínas alternativas en sus carteras de financiación climática. Hoy en día, se invierten miles de millones de dólares en energía renovable y movilidad sostenible. Pero si el sector alimentario representa casi un tercio de las emisiones globales, ¿por qué no dirigir también recursos hacia innovaciones que puedan transformar radicalmente esta ecuación? Incorporar proteínas alternativas a los planes de financiación verde significa alinear la inversión con el impacto real, acelerando la descarbonización del sector. Gobiernos: políticas públicas y planes climáticos nacionales (NDC) Sin políticas públicas, la innovación no escala y no beneficia a toda la sociedad por igual. Los gobiernos deben reconocer oficialmente las proteínas alternativas como soluciones climáticas e incluirlas en sus Planes Nacionales de Acción Climática (NDC). Esto abarca desde la creación de regulaciones claras basadas en la ciencia hasta ofrecer incentivos fiscales, apoyo a la investigación y programas de desarrollo industrial. Al adoptar medidas como estas, los países no sólo reducen sus emisiones, sino que también generan empleos de calidad, fortalecen la seguridad alimentaria y se posicionan como líderes en innovación sostenible. Filantropía: catalizar el impacto y reducir el riesgo El capital filantrópico tiene el poder de abrir nuevos caminos allí donde el riesgo todavía mantiene alejados a los inversores privados. Al financiar investigaciones, campañas de concientización y programas piloto, la filantropía reduce la incertidumbre y acelera la entrada de nuevas tecnologías al mercado. Más que nunca, es hora de que las fundaciones y los donantes estratégicos apoyen el desarrollo de proteínas alternativas como parte de su agenda climática. Los beneficios son múltiples: además de reducir las emisiones, estas iniciativas contribuyen a crear sistemas alimentarios más justos, accesibles y resilientes. De la promesa a la acción El desafío climático es tan grande que ninguna solución por sí sola será suficiente. Necesitamos un conjunto sólido de estrategias, y las proteínas alternativas deben estar en el centro de esa agenda. Integrarlos en los planes climáticos y su financiación no es sólo una opción visionaria: es una necesidad urgente. La próxima década será decisiva para el clima y la seguridad alimentaria mundial. Depende de todos nosotros (gobiernos, empresas, universidades, bancos, organizaciones multilaterales y sociedad civil) garantizar que la transición alimentaria esté plenamente incluida en la transición climática. Si formas parte de alguno de estos sectores y quieres saber cómo puedes contribuir, ponte en contacto con nosotros. Vea en detalle qué puede hacer cada uno de los actores mencionados en el artículo para contribuir y beneficiarse de la inclusión de proteínas alternativas en sus planes climáticos.

No hay futuro climático sin un sistema alimentario resiliente: ¿qué aprendimos en Bonn, en el calentamiento para la COP 30?

En junio, la ciudad de Bonn, Alemania, albergó la 62ª sesión de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (SB62), una especie de “ensayo diplomático” que precede a la trigésima Conferencia de las Partes (COP) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), prevista para noviembre, en Belém (PA). Representado por Mariana Bernal, analista senior de políticas públicas, The Good Food Institute Brasil estuvo presente como uno de los observadores de la CMNUCC. Vea los aspectos más destacados. Bonn 2025: detrás de escena de los procesos de negociación GFI Brasil continuó su trabajo en el marco del Trabajo Conjunto de Sharm el-Sheikh sobre Agricultura (SSJWA), donde ya había contribuido, en asociación con organizaciones de derechos de los animales aliadas, con presentaciones conjuntas para políticas alimentarias basadas en plantas. Pero ¿qué es SSJWA? Esta iniciativa de cuatro años, establecida en 2022 en Sharm el-Sheikh, Egipto (durante la COP 27), está dedicada a implementar acciones climáticas en el sector agrícola y de seguridad alimentaria. Durante la COP29, en Azerbaiyán, las entidades asociadas presentaron un portal en línea para mostrar estas acciones. Se invitó a participar a los países miembros y a las organizaciones de la sociedad civil (OSC), como GFI. En Bonn, a su vez, la SSJWA se centró en enfoques sistémicos y holísticos para implementar la acción climática en la agricultura, los sistemas alimentarios y la seguridad alimentaria, así como en la comprensión, la cooperación y la integración en los planes. Para la SB64, programada para junio de 2026, el segundo taller del grupo tratará sobre el acceso a los medios de implementación para la acción climática en la agricultura y la seguridad alimentaria, incluido el intercambio de mejores prácticas. En las actividades diarias de los países, esto incluye temas como: Finanzas y tecnología; Enfoques sostenibles (agroecología, agricultura climáticamente inteligente, prácticas regenerativas, etc.); Integración en los marcos nacionales (NDC, PNA, ENT, etc.); Desarrollo de capacidades y acceso a la financiación; Coordinación entre las agencias y fondos de la CMNUCC; Gestión de riesgos, incluidos los sistemas de alerta temprana; Sostenibilidad del sistema alimentario vinculada a la mitigación. Vale la pena destacar que trabajar con SSJWA es esencial para el futuro de las proteínas alternativas a nivel mundial. Durante el taller, GFI Brasil interactuó con los negociadores agrícolas y apoyó un proceso de redacción que realmente consideró el sistema alimentario como un todo, incluido el avance de las proteínas alternativas como una estrategia climática fundamental. “Esta perspectiva representa un avance en las discusiones de la CMNUCC. En lugar de abordar únicamente sectores aislados, buscamos integrar áreas como la agricultura, la energía, el transporte y la industria, así como todas las etapas de la cadena alimentaria, desde la siembra y el procesamiento hasta la fabricación, el almacenamiento, la comercialización y el consumo. Mariana Bernal, Analista Sénior de Políticas Públicas de GFI Brasil. El evento de Bonn también estuvo marcado por los debates sobre el Objetivo Global de Adaptación, en el que GFI colaboró con grupos de negociadores para mantener los indicadores relacionados con los sistemas alimentarios en la mira, a pesar de que el texto final no alcanzó consenso. Además, la cuarta Carta de la Presidencia de la COP 4 se publicó durante la SB30, con el apoyo de una sesión informativa de la Presidencia sobre la Agenda de Acción y una sesión informativa logística durante las sesiones. La agricultura y los sistemas alimentarios se incluyeron en el punto 3 de la agenda oficial, con los siguientes subtemas: restauración de tierras y agricultura sostenible, sistemas alimentarios más resilientes, adaptables y sostenibles, y acceso equitativo a una alimentación y nutrición adecuadas para todos. Conferencia coproducida por GFI Brasil El segundo día del evento, en asociación con Proveg y PAN International, GFI Brasil coorganizó la conferencia Future proofing food: ¿Es la diversificación de proteínas la clave para políticas alimentarias más saludables y sostenibles? (en traducción libre, “Alimentos preparados para el futuro: ¿es la diversificación de proteínas la clave para políticas alimentarias más saludables y sostenibles?”) A pesar de que UFCCC tiene menos espacio en el programa dedicado a conferencias paralelas, Future Proofing Food reunió a representantes de EIT Food, el Ministerio de Alimentación, Agricultura y Pesca de Dinamarca y Proveg, así como a 30 participantes de la audiencia (incluidos representantes de la Fundación de las Naciones Unidas y de la propia Convención Marco de las Naciones Unidas). En la presentación destacamos la importancia del texto Carne de origen vegetal y alimentos ultraprocesados: lo que los profesionales de la salud necesitan saber, elaborado por GFI Europe y PAN International. Destacamos también los desafíos y oportunidades para ampliar la adopción de proteínas alternativas en Brasil, en un contexto de políticas alimentarias más saludables y sostenibles. Evento paralelo: Alimentos preparados para el futuro: ¿Es la diversificación de proteínas la clave para políticas alimentarias más saludables y sostenibles? (Bonn, 2025). Caminos hacia la COP y la Declaración de Belém para Dietas Ricas en Plantas Finalmente, junto con varias organizaciones que trabajan en el sector – ProVeg International y Plant Based Canada son algunos de estos nombres – GFI Brasil firmó la Declaración de Belém para Dietas Ricas en Plantas. La carta se divide en 5 puntos esenciales: 1) Mitigación de la crisis climática; 2) Beneficios para la salud pública; 3) Protección de la biodiversidad; 4) Seguridad alimentaria y resiliencia; y 5) Beneficios económicos. También llama la atención de los gobiernos sobre el hecho de que las dietas tradicionales en el Sur Global son ricas en alimentos vegetales y ricos en fibra, y pide acciones directas para ayudar a promover sistemas alimentarios más saludables y resilientes al clima. “Con la próxima COP en Brasil, tenemos la oportunidad de liderar el debate global sobre sistemas alimentarios resilientes al clima. “La Declaración de Belém es un llamado claro a los gobiernos para que presenten compromisos y planes concretos hasta 2027”, enfatiza Bernal. Esta afirmación adquiere aún mayor urgencia si consideramos que los sistemas alimentarios generan alrededor de un tercio (34%) de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero y representan el 74% de las emisiones totales de Brasil. En este contexto, las proteínas alternativas tienen una capacidad real de adaptación climática, permitiendo potencialmente salvar el 12% de las tierras agrícolas del mundo y frenando la deforestación. A continuación, un extracto: "En vista de la próxima Conferencia de las Partes de la CMNUCC en Brasil, hacemos un llamado a los Estados miembros de la ONU a: Establecer Planes de Acción Nacionales para Dietas Basadas en Alimentos

COP 29: reflexiones y el camino a Belém

Como lo esperaba la mayoría de los países y organizaciones, la COP 29, aunque muy bien organizada, no trajo avances significativos a la agenda climática. Pese a ello, el evento reforzó la importancia de seguir trabajando juntos y destacó que la atención mundial está ahora centrada en la COP 30, que tendrá lugar en 2025, en Belém. Más que una pausa, este parón representa una oportunidad: tenemos un año para trabajar duro, fortalecer alianzas y lograr que soluciones necesarias, como las proteínas alternativas, ganen el protagonismo que merecen. Si bien los resultados de la COP 29 no estuvieron a la altura de las expectativas, el fortalecimiento de la comunidad global centrada en la alimentación y el clima es un paso adelante que no se puede ignorar. Hoy estamos más alineados y preparados para avanzar con esta conversación, tanto en la COP como en otros espacios estratégicos. Esta fuerza colectiva será esencial para garantizar que, en Belém, el foco esté en la urgencia de transformar los sistemas alimentarios y redirigir los recursos hacia soluciones con el mayor impacto positivo posible. Avances y desafíos de la COP 29 El principal resultado de esta edición fue el acuerdo de destinar US$300 mil millones anuales al financiamiento climático al año 2030. Aunque está lejos de los 1,3 billones de dólares que inicialmente exigieron los países del Sur Global, la cifra representa una dirección importante. Sin embargo, el texto final menciona los alimentos sólo una vez, enfatizando que las medidas de mitigación y adaptación que se implementarán no deben poner en riesgo la producción de alimentos, pero no proporciona detalles sobre cómo se destinará el financiamiento hacia sistemas alimentarios sostenibles. Además, los productores rurales y los pequeños agricultores, considerados grupos vulnerables, no fueron mencionados en el documento final, lo que fue criticado por la sociedad civil. El año que viene, el debate se centrará en el llamado “Camino de Bakú a Belén”, con el reto de transformar los 300 millones de dólares anuales en un total de 1,3 billones de dólares. Esta ampliación requerirá diversificar las fuentes de financiamiento, movilizando no sólo recursos públicos, sino también inversiones privadas, asociaciones internacionales y mecanismos innovadores. Este enfoque integrado será esencial para garantizar que las soluciones climáticas sean sólidas y eficaces. GFI Brasil se compromete a presentar proyectos que demuestren el impacto positivo de los sistemas alimentarios alternativos, especialmente en las economías del Sur Global. Nos basaremos en las lecciones aprendidas de las COP anteriores para proponer soluciones prácticas y ampliar las oportunidades de financiamiento climático. Otro punto destacado de esta edición fue la Declaración sobre el Metano, que generó polémica al centrarse exclusivamente en las emisiones de los residuos orgánicos, responsables de alrededor del 18% de las emisiones globales de metano, mientras que ignoró por completo a la ganadería, que contribuye aproximadamente con el 40%. Más de 30 países se han comprometido a incluir objetivos de reducción de metano de los residuos orgánicos en sus futuras NDC, pero este enfoque refleja una resistencia a abordar directamente el impacto ambiental de la producción de productos animales y refuerza la necesidad de que organizaciones como GFI intensifiquen el debate sobre soluciones escalables en la industria alimentaria. Además, el Trabajo Conjunto de Sharm el-Sheikh sobre Agricultura (SSJWA) ha lanzado un portal en línea para compartir proyectos relacionados con la agricultura y la seguridad alimentaria, con el potencial de atraer inversiones y facilitar la ampliación de las iniciativas climáticas en la agricultura. Esta herramienta, en desarrollo desde la COP 27, busca integrar un enfoque más amplio e inclusivo de los sistemas alimentarios, que abarque múltiples sectores de la economía y todos los eslabones de la cadena de producción y consumo de alimentos. GFI Brasil seguirá trabajando junto a negociadores y socios para presentar proyectos exitosos y buscar recursos que amplíen el impacto de las iniciativas alineadas con esta agenda. Este trabajo es esencial para garantizar que los sistemas alimentarios sean priorizados en los futuros debates sobre el clima, especialmente en el “Camino de Bakú a Belém” que se desarrollará hasta la COP 30 en Brasil. Por último, se lanzó la Iniciativa Climática Baku Harmoniya para Agricultores, que busca armonizar los programas existentes e integrar a los agricultores, especialmente a las mujeres y a las comunidades rurales, en las acciones climáticas relacionadas con los alimentos. Si bien la propuesta es muy prometedora para construir soluciones climáticas inclusivas y sostenibles, aún falta detallar su operacionalización y seguiremos de cerca su evolución. Oportunidades en la NDC brasileña Durante la COP 29, Brasil, Reino Unido y Emiratos Árabes Unidos presentaron actualizaciones de sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC). En el caso de Brasil, la revisión de la NDC está asociada al Plan Climático y sus planes sectoriales, cuya finalización está prevista para marzo de 2025. Existe una creciente expectativa de que las versiones finales sean más inclusivas y ambiciosas. GFI Brasil ve esta revisión como una oportunidad crucial para integrar políticas que fomenten la producción sostenible de alimentos, especialmente proteínas para consumo humano, como parte de una estrategia alimentaria más alineada con los desafíos climáticos. La incorporación de metas específicas para los sistemas alimentarios será esencial para posicionar a Brasil como líder en soluciones sostenibles, contribuyendo significativamente a la mitigación de las emisiones globales. Un camino positivo para Belém El mayor legado de la COP 29 no está en los textos finales ni en los compromisos asumidos, sino en el fortalecimiento de una comunidad alimentaria y climática mundial más unida y decidida a enfrentar los desafíos climáticos. Esta alineación será esencial para garantizar que, en la COP 30, los sistemas alimentarios estén en el centro de las discusiones. A lo largo de las COP 27, 28 y 29, GFI Brasil colaboró ​​con varios socios para consolidar la agenda de los sistemas alimentarios en el centro de las negociaciones climáticas. El próximo reto es transformar esta conexión en acciones climáticas concretas, presentando proyectos robustos que demuestren el impacto positivo de las nuevas formas de producir proteínas como una solución viable, escalable y estratégica en la lucha contra el cambio climático. La COP 30 será una oportunidad única para avanzar en esta agenda. Con planificación estratégica, movilización de recursos y alianzas fortalecidas, confiamos en que Belém tiene el potencial de generar cambios estructurales en la agenda climática global. Belém nos espera, y con ella, la oportunidad de transformar el potencial de las proteínas alternativas en soluciones concretas y duraderas para un futuro más sostenible.

Semana del Clima de Nueva York: El impacto de los sistemas alimentarios es el centro de atención en el evento preparatorio de la COP

Con un enfoque en dietas ricas en plantas, la edición de 2024 refuerza la urgencia de integrar la alimentación en las estrategias climáticas globales. La Semana del Clima de Nueva York, que se celebra anualmente en septiembre, paralelamente a la Asamblea General de la ONU, reúne a líderes de gobiernos, empresas, académicos, ONG y representantes de la sociedad civil para debatir soluciones climáticas. La edición de 2024, que tuvo lugar entre el 22 y el 29 de septiembre, contó por primera vez con una jornada enteramente dedicada a reflexionar sobre dietas con menos productos animales, denominada “Food Day”. Realizado en el segundo día de la conferencia, el evento reunió a más de mil participantes para discutir la relación entre los sistemas alimentarios y el cambio climático, con paneles liderados por representantes de organizaciones como la Sociedad Vegetariana Brasileña, PAN y Humane Society. El enfoque central del Día de la Alimentación fue el concepto de “dieta rica en plantas”, que puede traducirse como “dieta rica en verduras”, sugiriendo que se prioricen los alimentos de origen vegetal en la composición de la dieta. Esta perspectiva busca promover opciones alimentarias sostenibles de forma inclusiva e integral, evitando etiquetas restrictivas y contemplando una mayor diversidad de dietas. La Semana del Clima se ha consolidado como un evento preparatorio de la COP y sirve como plataforma para revisar los objetivos de sostenibilidad y alinear esfuerzos, preparando el terreno para los compromisos formales que se discutirán en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Muchos de los temas discutidos esta semana, como la descarbonización, la financiación climática y los sistemas alimentarios, son los mismos que guiarán las negociaciones en la COP, lo que hace de esta reunión una valiosa oportunidad para evaluar el progreso global y marcar el tono para la acción climática futura. GFI estuvo activamente presente en la Semana del Clima, con representantes de todo el mundo participando en paneles y copatrocinando eventos para reforzar las proteínas alternativas como la solución climática viable que han demostrado ser. Recientemente, el estudio “Receta para un planeta habitable”, publicado por el Banco Mundial, posicionó a estos alimentos como una de las estrategias más prometedoras para mitigar el cambio climático: al analizar 26 intervenciones en el sector agroalimentario, la publicación concluyó que las proteínas alternativas ocupan la segunda posición en términos de potencial de reducción de emisiones, solo detrás de la reforestación, con capacidad de reducir hasta 6,1 millones de toneladas de CO2 anuales –lo que equivale a retirar aproximadamente 1,3 millones de automóviles de las carreteras a nivel mundial durante el mismo período. Sin embargo, a pesar de que los sistemas alimentarios contribuyen con el 33% de las emisiones globales, todavía reciben solo el 3% de la inversión climática, 22 veces menos que lo que reciben los sectores de energía y transporte, por ejemplo. Por ello, uno de los focos de la Semana del Clima fue la inclusión de los sistemas alimentarios en las estrategias climáticas globales, como las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC). Son los compromisos que cada país establece de forma autónoma para alcanzar las metas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, estipuladas en el Acuerdo de París. Estos compromisos reflejan los objetivos y estrategias de cada nación para combatir el cambio climático y se revisan periódicamente. En la COP 28, un gran paso adelante fue la inclusión de los sistemas alimentarios y la agricultura en el Balance Mundial, un informe que se revisa cada cinco años y que evalúa el progreso mundial hacia los objetivos del Acuerdo de París. Por primera vez se mencionó la necesidad de aumentar la producción sostenible de alimentos y fortalecer la resiliencia de los sistemas alimentarios. Aunque estas menciones aún son tímidas, abren el camino para que el tema se aborde con más fuerza en futuras COP y otros instrumentos internacionales. El equipo de políticas públicas de GFI Brasil ha estado trabajando para integrar los sistemas alimentarios en las NDC nacionales, promoviendo la alineación entre el sector agroalimentario y los objetivos climáticos del país. Y, con la COP 30 prevista para 2025 en Belém (PA), la expectativa es que Brasil pueda asumir un papel de liderazgo en esta agenda, incluyendo los sistemas alimentarios en las NDC y formando coaliciones entre gobiernos, empresas y organizaciones de la sociedad civil para acelerar una transición alimentaria sostenible. El Día de la Alimentación también marcó el lanzamiento de Tilt Collective, una iniciativa global que trabaja con investigación, financiación de proyectos y comunicación estratégica para abordar los impactos de la agricultura intensiva y acelerar la transición hacia dietas que prioricen los alimentos de origen vegetal. En el panel, Zenia Stampe, eurodiputada danesa y líder del comité de agricultura del parlamento, presentó la nueva legislación que se está aprobando en el país que introduce impuestos a la producción de carne. Dijo que un tercio de las emisiones de Dinamarca provienen de la agricultura, en línea con las cifras mundiales, y la asociación de agricultores apoyó el programa del gobierno para aumentar el enfoque en la producción basada en plantas en lugar de la ganadería. Stampe explicó que los productores rurales reciben financiamiento público para producir más hortalizas y que, en ese proceso, han dejado de sufrir varios problemas recurrentes vinculados a la ganadería. Gus Guadagnini, presidente de GFI Brasil, estuvo presente en el debate y destacó que esta es una lección importante para nuestro país: “la modernización de las prácticas agrícolas puede traer beneficios directos a los productores rurales, siempre que haya una inversión comprometida con las cuestiones sociales y una transición justa para la producción vegetal. Para transformar los sistemas alimentarios, es fundamental empoderar y proporcionar los recursos necesarios a los agricultores, permitiéndoles ser protagonistas de este cambio. Esto se vuelve aún más crucial en Brasil, donde el rebaño de ganado alcanzó un récord histórico, con más de 238 millones de cabezas de ganado en 2023, lo que demuestra que necesitamos urgentemente equilibrar nuestras prácticas de producción con la creciente demanda mundial de alimentos más sostenibles. El presidente de GFI Brasil también refuerza que el camino hacia un futuro sostenible pasa inevitablemente por transformar la forma en que producimos y consumimos nuestros alimentos: «La agenda de los sistemas alimentarios apenas comenzó a debatirse en 2022, en la COP de Egipto. Desde entonces, ha ido ganando más atención, compromiso de los países, participación de la comunidad internacional, fuentes de financiación para el sector e incluso días.

Brasil está compitiendo para intentar reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y disminuir el impacto del cambio climático en el país.

Informe del Banco Mundial selecciona proteínas alternativas con potencial revolucionario para mitigar los cambios, sólo superado por la reforestación. Un documento elaborado por el Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios (MDIC), junto con la Confederación Nacional de la Industria (CNI) y los sectores industriales, deberá ser presentado antes de noviembre de 2024 al Ministerio de Medio Ambiente y Cambio Climático, responsable del Plan Nacional de Cambio Climático. El objetivo es crear directrices que sirvan para la implementación, manteniendo la competitividad, de una producción industrial con una reducción proporcional de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Según el Acuerdo de París, el objetivo de Brasil es reducir las emisiones de GEI en un 37% para 2025, en comparación con los niveles de 2005. Para 2030, la reducción deberá ser un 43% inferior a los niveles de 2005. Para ello, el país se ha comprometido a aumentar la participación de la bioenergía sostenible en la matriz energética a alrededor del 18% para 2030 y a reforestar 12 millones de hectáreas de bosques. Hasta la fecha, Brasil ha enfrentado desafíos importantes en materia de deforestación y políticas ambientales, que han impactado negativamente sus objetivos de reducción de emisiones. Sin embargo, el país también tiene un gran potencial en fuentes de energía renovables, como la hidroeléctrica, la eólica y la solar, que pueden contribuir significativamente a reducir las emisiones. Además, como una tendencia creciente entre los consumidores brasileños de buscar opciones de alimentos más saludables y sostenibles, las nuevas empresas y las grandes empresas de alimentos brasileñas están invirtiendo en investigación y desarrollo de productos de origen vegetal y carne cultivada. Según un informe del Banco Mundial publicado el año pasado, el sector representa un potencial revolucionario para mitigar el cambio climático. Analizando 26 intervenciones prometedoras en el sector agroalimentario, el estudio “Receta para un planeta habitable” concluye que estos alimentos ocupan la segunda posición en términos de potencial de reducción de emisiones, sólo por detrás de la reforestación.  La producción de alimentos, especialmente de origen animal, es responsable de aproximadamente un tercio de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Según el Banco Mundial, las proteínas alternativas podrían reducir las emisiones hasta en 6,1 millones de toneladas de CO2 al año. “Pasar de la dieta actual a una dieta que excluya los productos animales podría reducir las emisiones de GEI en un 49%”, afirma el informe. Además, también reduciría el uso del suelo en un 76%, lo que beneficiaría directamente las estrategias de reforestación y reducción de la deforestación. La inversión climática debe centrar recursos en los sistemas alimentarios Para acelerar este proceso de desarrollo y adopción de tecnologías innovadoras, afirma el presidente de The Good Food Institute Brasil, Gus Guadagnini, son necesarias inversiones gubernamentales. “Los sistemas alimentarios reciben solo el 3% de la inversión climática, mientras que contribuyen con el 33% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Esta cantidad es 22 veces inferior a la que reciben los sectores de la energía y el transporte, por ejemplo. Con el apoyo adecuado, las proteínas alternativas pueden convertirse en una herramienta poderosa en la lucha contra el cambio climático y en la construcción de un futuro más sostenible”, comenta el presidente de GFI. Según el informe “Evaluación de las necesidades de innovación global: metano del sistema alimentario”, para que se produzca el desarrollo del sector de las proteínas alternativas y genere beneficios ambientales y para la salud mundial, se necesitan 10,1 millones de dólares de inversión anual, con 4,4 millones de dólares para investigación y desarrollo y 5,7 millones de dólares para incentivos del sector privado. La Comisión de Innovación: Cambio Climático, Seguridad Alimentaria y Agricultura de la Universidad de Chicago, dirigida por el premio Nobel Michael Kremer, concluyó que las proteínas alternativas podrían: 1) contribuir a la seguridad alimentaria al reducir los precios de los alimentos; 2) reducir las emisiones climáticas directas; 3) aliviar la malnutrición; y 4) proporcionar una forma más adaptable al clima de producir proteínas. Para el grupo de trabajo que está elaborando el informe del MDIC con el CNI, una mirada diferente al sector de las proteínas alternativas, con importantes inversiones en ciencia y tecnología, es más que necesaria, dice Guadagnini, es urgente.

GFI Brasil aboga por financiación de proteínas alternativas en la Conferencia sobre Cambio Climático en Bonn, Alemania

Entre el 3 y el 13 de junio, The Good Food Institute participó en la Conferencia de Cambio Climático en Bonn (SB 60), evento que aborda los principales temas que serán el foco de la COP 29, que se realizará a finales de año en Bakú, Azerbaiyán. Con un enfoque en los aspectos científicos y técnicos de las negociaciones climáticas y la implementación de los acuerdos climáticos, la SB 60 permite a los observadores de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), como The Good Food Institute, participar activamente en los debates e interactuar personalmente con delegados de todo el mundo.  “Al igual que el año pasado, participamos en la Conferencia de Bonn para discutir los impactos de los sistemas alimentarios en el clima, destacar la importancia de las proteínas alternativas como estrategia de mitigación y adaptación climática y abogar por más financiación para que el Sur Global pueda desarrollar sus propias acciones en el tema”, explicó Mariana Bernal, analista de Políticas Públicas de GFI Brasil. Con este fin, GFI promovió un evento paralelo en alianza con la Alianza para la Biodiversidad Internacional y el CIAT, Proveg International, Coller Foundation (JCF), Humane Society International (HSI) y Changing Markets Foundation (CMF), con el fin de presentar los desafíos y oportunidades en la transformación de los sistemas alimentarios globales, basados ​​en la diversificación de las fuentes de proteínas. El tema fue liderado por expertos de Humane Society International Brasil (HSI), Changing Markets Foundation (CMF), Boston Consulting Group (BCG) y YOUNGO. “Pudimos seguir las negociaciones agrícolas y conocer las propuestas de los gobiernos y la sociedad civil para ayudarnos a mantenernos dentro del objetivo de 1.5ºC. “En los eventos en los que participamos presentamos caminos para crear políticas y estrategias de desarrollo sostenible e inclusivo que reduzcan el impacto de la producción de alimentos en el clima”, resume Mariana Bernal. Otras áreas de progreso en Bonn incluyen: Nuevo Objetivo Colectivo Cuantificado sobre Financiamiento Climático: Simplificación del contenido del Nuevo Objetivo Colectivo Cuantificado sobre Financiamiento Climático. Es necesario ultimar opciones claras y la estructura sustantiva de un proyecto de decisión antes de la COP29. También se celebró un diálogo técnico de expertos para garantizar que el Nuevo Objetivo sea ambicioso, esté bien estructurado, se informe de manera transparente y mejore la calidad del financiamiento climático para los países en desarrollo. Indicadores de adaptación: Las Partes han adoptado medidas en relación con indicadores de adaptación que son prospectivos, eficaces y científicamente sólidos. Mercado internacional del carbono: Se han logrado avances hacia un mercado internacional del carbono que funcione mejor, pero aún queda trabajo por hacer. Transparencia y planes de acción climática: Las partes trabajaron juntas en pos de la transparencia y se apoyaron mutuamente en la planificación de planes de acción climática más sólidos. Progresos en la creación de resiliencia y adaptación: Las partes acordaron medidas para el Objetivo Mundial de Adaptación, que crea metas temáticas que destacan las prioridades mundiales con visión de futuro. Se han logrado avances en los indicadores para cada uno de estos objetivos temáticos, que serán inclusivos, transparentes y científicamente sólidos. La CMNUCC insta a los países a elaborar Planes Nacionales de Adaptación (PNA) para finales de 2025 y a implementarlos para 2030. Avances logrados en los mercados internacionales de carbono en virtud del Artículo 6: Se han logrado avances importantes en aspectos técnicos del Artículo 6, incluida la autorización de créditos de carbono, el alcance de la actividad, el registro del mercado internacional de carbono y más. Se realizará un taller adicional para profundizar el trabajo técnico sobre el Artículo 6 antes de noviembre. Aumentar la transparencia: la nueva Presidencia de la COP ha solicitado a las Partes que presenten sus Informes Bienales de Transparencia (BTR) antes de la COP29 en Bakú. Próximamente se entregarán nuevos kits de herramientas para la elaboración de informes del Marco de Transparencia Mejorado. Antes de la COP29 se realizarán capacitaciones sobre las nuevas herramientas de presentación de informes. Aumentar la ambición en las contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC): Se espera que las Partes presenten su próxima ronda de NDC a principios del próximo año, alineadas con el límite de 1,5 °C y que cubran todos los sectores y gases de efecto invernadero. Se ha lanzado el Navegador NDC 3.0 para ayudar a las Partes a desarrollar nuevas NDC con un enfoque en la implementación. Otros temas y eventos: GFI Brasil en SB60 en Bonn: Promoción de la diversificación de proteínas y el financiamiento climático GFI estuvo representada por dos expertos en políticas durante el evento en Bonn. En la primera semana, Sam Lawrence, vicepresidente de políticas públicas de GFI Asia, aportó una perspectiva global a los debates. En la segunda semana, Mariana Bernal, analista de Políticas Públicas de GFI Brasil, tomó la iniciativa, centrándose en temas cruciales para el Sur Global. La participación en Bonn estuvo marcada por un evento paralelo oficial y una conferencia de prensa que destacó la importancia de la diversificación de proteínas y la financiación climática para un futuro alimentario sostenible.

GFI Brasil en IBITI Vegan Festival 2024

La 2.ª edición del Festival Vegano IBITI se celebró del 23 al 26 de mayo en Ibiti Projeto. El evento, promovido por Naveia, duró 4 días y congregó gastronomía, arte y música. Asistieron profesionales del sector de las proteínas alternativas, como chefs, representantes del sector privado, nutricionistas, organizaciones, periodistas, influencers y la gerente de Desarrollo de GFI Brasil, Ana Carolina Rossetini, quienes fueron invitados a conocer el proyecto y reflexionar sobre cómo podemos mantener nuestros hábitos respetando la naturaleza y el medio ambiente. Con un programa personalizado y cuidadosamente planificado para estimular el paladar y las emociones, incluyó meditación, un circuito de aguas, visitas a las cascadas de la región y comidas preparadas por chefs como Gigi Vilela, Thiago Medeiros, Pri Herreira, Dani Rosa, Mari Marola y Leo Kazuya, quienes elaboraron menús que reflejaban la cultura local, a la vez que representaban la originalidad, la salud y la sostenibilidad. Las comidas fueron 100 % veganas, elaboradas con abundante leche Naveia e ingredientes de la comunidad, plantados y cosechados en zonas reforestadas. Fueron verdaderos festines, llenos de colores, aromas, sabores y mucho amor y respeto por las tradiciones, la naturaleza y el medio ambiente. Ana Carol, de GFI Brasil, participó en una charla sobre el tema "5 mitos sobre la alimentación y su impacto ambiental", compartiendo la discusión con la nutricionista Ale Luglio, donde pudo aportar su perspectiva. Los debates durante el evento incluyeron las últimas novedades del sector y casos de éxito brasileños en el mercado de productos de origen vegetal. En este sentido, el mayor beneficio para el segmento de proteínas alternativas fue la oportunidad de reflexionar colectivamente sobre temas relacionados con los avances del sector y los principales desafíos para llevar el debate sobre la alimentación a los principales foros globales. Por esta oportunidad, GFI Brasil agradece profundamente a Naveia, al proyecto IBITI y a la Comununiversidade por la oportunidad de contribuir a este foro de debate. Sobre el Proyecto IBITI: Con 42 años de existencia, ubicado en el Parque Estatal Ibitipoca, Minas Gerais, en una región marcada por la producción lechera, se están realizando esfuerzos para reforestar y replantar tierras degradadas por el pastoreo, casi totalmente abandonadas debido a las dificultades para mantener el transporte de leche y la falta de perspectivas para una economía de subsistencia. Actualmente, el proyecto cuenta con más de 6 hectáreas, repletas de colinas cubiertas de especies de la Mata Atlántica, con áreas específicas de producción agrícola y algunas edificaciones, lo que ha hecho viable el turismo regenerativo y la implementación de acciones para reanudar la actividad económica.

COP 28: Avances históricos y mucho trabajo por delante

La COP 28, que tuvo lugar en Dubái del 30 de noviembre al 12 de diciembre, finalizó con avances históricos en cuanto al reconocimiento del sector alimentario como foco estratégico para las acciones de mitigación y adaptación climática, pero aún queda mucho trabajo por hacer.  ¿Cuáles fueron los principales avances? La agenda de los sistemas alimentarios, que recién comenzó a debatirse el año pasado en la COP de Egipto, ha ganado más foco, intensidad, compromiso de los países, involucramiento de la comunidad internacional, fuentes de financiamiento para el sector e incluso un día entero dedicado a la alimentación y la agricultura.  Esta velocidad es inusual en el mundo de las organizaciones multilaterales, donde el cambio ocurre muy lentamente. Si bien todavía no es suficiente para satisfacer la urgencia de acelerar la transición hacia sistemas alimentarios más sostenibles para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París, es un avance significativo. El lanzamiento de tres documentos centrados en la alimentación también representó una victoria para el sector: Otra victoria fue la inclusión de los sistemas alimentarios y la agricultura en el Global Stocktake, un documento revisado cada 5 años que analiza técnica y políticamente cómo hemos evolucionado en relación a los objetivos del Acuerdo de París y cuáles deben ser los nuevos compromisos. Los países utilizan el documento para preparar sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC), que son las metas que cada nación autodetermina para cumplir los compromisos del Acuerdo. Se menciona la necesidad de aumentar la producción sostenible de alimentos y estimular sistemas alimentarios resilientes, por ejemplo. Aunque tímido, este logro ya abre las puertas necesarias para que el tema sea abordado en otros dispositivos oficiales en el futuro, como las NDC, y para que la agenda reciba aún más foco en las próximas ediciones de la COP. ¿Qué nos falta todavía por conseguir? Si bien celebramos los avances logrados, reconocemos que todavía hay un vasto campo de oportunidades por explorar en los sistemas alimentarios. La necesidad de ampliar la discusión en torno a innovaciones, como las tecnologías disruptivas en la producción de proteínas alternativas, es latente. Además, es fundamental examinar más a fondo los impactos ambientales y sociales de la producción de alimentos de origen animal. Estos temas son elementos clave de un espectro más amplio que abarca cambios en las dietas, prácticas rurales sostenibles como la agroecología, entre otras. Detallar y enriquecer el debate sobre todos los aspectos de los sistemas alimentarios es esencial para promover transformaciones significativas hacia un futuro más sostenible y resiliente. “La rápida evolución del debate sobre los sistemas alimentarios en las organizaciones multilaterales es notable e inusual. Este año, tuvimos un día entero dedicado a este tema, a la formalización de un compromiso por parte de los líderes mundiales y a la publicación de informes. Además, la inclusión de estos sistemas en Global Stocktake es un hito importante y difícil de conseguir, aunque a los ojos de quienes no lo conocen pueda parecer modesto. A pesar de estos avances, aún es necesario acelerar nuestros esfuerzos, dada la urgencia de mejorar la sostenibilidad de los sistemas alimentarios y mitigar los impactos que la crisis climática provoca en ellos”. Gustavo Guadagnini, presidente de GFI Brasil. Próximos pasos De cara a la COP 29 en Azerbaiyán en 2024, GFI se esforzará por fortalecer la Coalición Global para Proteínas Alternativas (CGPA). Nuestro objetivo inicial es involucrar a más socios para crear un llamado amplio y persuasivo, tanto a nivel de base como institucional, para promover el sector de proteínas alternativas como una solución climática viable. Nos centraremos en iniciativas específicas, como grupos de trabajo temáticos y asociaciones estratégicas, para garantizar que esta agenda reciba la atención necesaria en la próxima conferencia. Al mismo tiempo, los ojos de la comunidad global ya están puestos en la COP 30, que tendrá lugar en Brasil. Las expectativas son altas debido al papel central del país en el escenario climático global, resultado de su actual política exterior, la importancia simbólica de la Amazonía y el proceso de revisión del acuerdo de París. En este último aspecto, el evento marcará la conclusión del proceso de revisión de las NDC (las metas de cada país frente a la crisis climática), convirtiendo a la COP 30 en un hito crucial en las negociaciones climáticas.  Esta conferencia ofrece una plataforma incomparable para llevar cuestiones críticas, como la sostenibilidad de los sistemas alimentarios y la agricultura, al centro del debate. Esto aumenta la importancia de que el CGPA ya esté estructurado y activo. Alentamos a todos a unirse a nosotros en este viaje hacia un futuro más sostenible y a participar activamente en los debates que darán forma a nuestros sistemas alimentarios –y a nuestro planeta– para las generaciones futuras.