Como esperaban la mayoría de los países y organizaciones, la COP 29, aunque muy bien organizada, no aportó avances significativos a la agenda climática. A pesar de ello, el evento reforzó la importancia de seguir trabajando juntos y destacó que la atención mundial se centra ahora en la COP 30, que tendrá lugar en Belém en 2025. Más que una pausa, esta pausa representa una oportunidad: tenemos un año para trabajar arduamente, fortalecer alianzas y asegurar que soluciones necesarias, como las proteínas alternativas, reciban la atención que merecen.
Si bien los resultados de la COP 29 no cumplieron con las expectativas, el fortalecimiento de la comunidad global centrada en la alimentación y el clima es un avance ineludible. Hoy, estamos más alineados y preparados para avanzar en esta conversación, tanto en la COP como en otros espacios estratégicos. Esta fuerza colectiva será esencial para garantizar que, en Belém, el enfoque se centre en la urgencia de transformar los sistemas alimentarios y redirigir los recursos hacia soluciones con el mayor impacto positivo posible.
Avances y desafíos de la COP 29
El principal resultado de esta edición fue el acuerdo de destinar US$300 mil millones anuales a la finanzas climáticas para 2030. Aunque está lejos de los 1,3 billones de dólares que inicialmente exigieron los países del Sur Global, la cifra representa una dirección importante. texto definitivoSin embargo, solo menciona los alimentos una vez, enfatizando que las medidas de mitigación y adaptación que se implementarán no deben poner en riesgo la producción alimentaria, pero no detalla cómo se destinará la financiación a sistemas alimentarios sostenibles. Además, los productores rurales y los pequeños agricultores, considerados grupos vulnerables, no fueron mencionados en el documento final, lo cual fue criticado por la sociedad civil.
El próximo año, el debate se centrará en la llamada "Ruta de Bakú a Belém", con el reto de transformar los 300 1,3 millones de dólares anuales en un total de XNUMX billones de dólares. Este aumento requerirá diversificar las fuentes de financiación, movilizando no solo recursos públicos, sino también inversión privada, alianzas internacionales y mecanismos innovadores. Este enfoque integrado será esencial para garantizar que las soluciones climáticas sean sólidas y eficaces. GFI Brasil se compromete a presentar proyectos que demuestren el impacto positivo de los sistemas alimentarios alternativos, especialmente en las economías del Sur Global. Aprovecharemos las lecciones aprendidas en COP anteriores para proponer soluciones prácticas y ampliar las oportunidades de financiación climática.
Otro punto destacado de esta edición fue la Declaración sobre el metano, lo cual ha generado controversia al centrarse exclusivamente en las emisiones de residuos orgánicos, que representan alrededor del 18 % de las emisiones globales de metano, mientras que ignora por completo la ganadería, que contribuye con alrededor del 40 %. Más de 30 países se han comprometido a incluir objetivos de reducción del metano procedente de residuos orgánicos en sus futuras contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC). Sin embargo, este enfoque refleja la resistencia a abordar directamente el impacto ambiental de la producción animal y refuerza la necesidad de que organizaciones como GFI impulsen el debate sobre soluciones escalables en la industria alimentaria.
Además, el Trabajo Conjunto de Sharm el-Sheikh sobre Agricultura (SSJWA) lanzó un portal en línea Para compartir proyectos relacionados con la agricultura y la seguridad alimentaria, con el potencial de atraer inversión y facilitar la expansión de iniciativas climáticas en la agricultura. Esta herramienta, en desarrollo desde la COP 27, busca integrar un enfoque más amplio e inclusivo de los sistemas alimentarios, que abarque múltiples sectores de la economía y todos los eslabones de la cadena de producción y consumo de alimentos.
GFI Brasil seguirá trabajando junto con negociadores y socios para presentar proyectos exitosos y buscar recursos que amplifiquen el impacto de las iniciativas alineadas con esta agenda. Esta labor es esencial para garantizar que los sistemas alimentarios se prioricen en las futuras discusiones sobre el clima, especialmente en el "Camino de Bakú a Belém" que se desarrollará hasta la COP 30 en Brasil.
Por último, el Iniciativa climática para agricultores de Baku Harmoniya, que busca armonizar los programas existentes e integrar a los agricultores, especialmente a las mujeres y a las comunidades rurales, en las acciones climáticas relacionadas con la alimentación. Si bien la propuesta es muy prometedora para construir soluciones climáticas inclusivas y sostenibles, su implementación aún requiere mayor detalle, y seguiremos de cerca su evolución.
Oportunidades en la NDC brasileña
Durante la COP 29, Brasil, Reino Unido e Emirados Arabes Unidos presentaron actualizaciones de sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC). En el caso de Brasil, la revisión de la NDC está asociada al Plan Climático y sus planes sectoriales, cuya finalización está prevista para marzo de 2025. Existe una creciente expectativa de que las versiones finales sean más inclusivas y ambiciosas.
GFI Brasil considera esta revisión como una oportunidad crucial para integrar políticas que fomenten la producción sostenible de alimentos, especialmente proteínas para consumo humano, como parte de una estrategia alimentaria más alineada con los desafíos climáticos. Incorporar objetivos específicos para los sistemas alimentarios será esencial para posicionar a Brasil como líder en soluciones sostenibles, contribuyendo significativamente a la mitigación de las emisiones globales.
Un camino positivo para Belén
El mayor legado de la COP 29 no reside en los textos finales ni en los compromisos asumidos, sino en el fortalecimiento de una comunidad mundial de la alimentación y el clima más unida, decidida a abordar los desafíos climáticos. Esta alineación será clave para garantizar que los sistemas alimentarios ocupen un lugar central en los debates de la COP 30.
Durante las COP 27, 28 y 29, GFI Brasil colaboró con diversos socios para consolidar la agenda de los sistemas alimentarios en el centro de las negociaciones climáticas. El próximo reto es transformar esta conexión en acciones climáticas concretas, presentando proyectos sólidos que demuestren el impacto positivo de las nuevas formas de producción de proteínas como una solución viable, escalable y estratégica en la lucha contra el cambio climático.
La COP 30 será una oportunidad única para impulsar esta agenda. Con planificación estratégica, movilización de recursos y alianzas fortalecidas, confiamos en que Belém tendrá el potencial de generar cambios estructurales en la agenda climática global.
Belém nos espera y, con ella, la oportunidad de transformar el potencial de las proteínas alternativas en soluciones concretas y duraderas para un futuro más sostenible.