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Una categoría en construcción: formas de desbloquear el mercado brasileño de carne vegetal

6 octubre 2025

A pesar de los avances tecnológicos y la creciente presencia de productos en los estantes desde 2019, la categoría de carne de origen vegetal aún enfrenta barreras para consolidarse en los platos de los consumidores. El nuevo estudio... “Una categoría en construcción”, realizado por el Good Food Institute Brasil (GFI Brasil) en colaboración con la consultora Consumoteca, revela que el desafío no es sólo técnico o de precio, sino cultural y estratégico: la carne de origen vegetal debe dejar de ser vista como un sustituto restrictivo y convertirse en un complemento positivo y relevante a la dieta diaria de los brasileños.

La investigación se basó en una metodología triple que comprende investigación documental, entrevistas exhaustivas con consumidores de diferentes perfiles y conversaciones con expertos de categorías consolidadas en el mercado. El objetivo era comprender cómo se relacionan los brasileños con la comida, qué símbolos sustentan la centralidad de la carne en el plato y cómo la categoría de carne vegetal puede ganar relevancia sin sacrificar nada.

Principales hallazgos de la investigación

El diagnóstico es claro: en Brasil, comer es un acto cargado de significado. Más que nutrientes, buscamos sabor, placer, unidad familiar y sustancia. La carne, en este contexto, ocupa un lugar destacado: es fuente de saciedad, símbolo de estatus y elemento de pertenencia social. Para muchos, eliminar la carne del plato significa renunciar a la identidad, el placer y la saciedad. Esta dimensión simbólica explica por qué el vegetarianismo y el veganismo enfrentan resistencia, percibiéndose aún como estilos de vida restrictivos. Y, por asociación, las carnes vegetales terminan siendo vistas como productos de nicho, exclusivos de quienes, por diversas razones, rechazan la carne animal, y no porque consideren mejores las opciones vegetales.

El estudio muestra, sin embargo, que hay un público creciente que ya reconoce el valor de las alternativas vegetales. Estos consumidores buscan salud, ligereza y equilibrio en su dieta. Para ellos, la carne vegetal es un aliado funcional: conserva el sabor, pero con menos grasa y sin la culpa asociada al exceso de carne roja. Aun así, la recompra depende de tres factores clave: un sabor sorprendente, una preparación sencilla y un precio competitivo.

Descubriendo categorías de éxito

Al analizar la historia de otras categorías que han superado con éxito la resistencia cultural, encontramos elementos comunes: beneficios claros, ocasiones de consumo definidas, fuerte exposición en el mercado, narrativas simbólicas consistentes y fácil acceso. Las cervezas sin alcohol, por ejemplo, prosperaron al resolver la tensión entre socialización y moderación, comunicando placer sin resaca. Las bebidas proteicas crecieron al asociar la conveniencia con la búsqueda de la salud y el rendimiento. La leche condensada cobró relevancia al formar parte del repertorio emocional de los postres brasileños, explica la autora del estudio, Camila Lupetti, especialista en Inteligencia de Mercado de GFI Brasil.

Orientaciones estratégicas para la categoría

Inspirado por estos casos, GFI Brasil propone siete direcciones estratégicas para las carnes vegetales. Entre ellas se encuentran posicionar los productos como una respuesta a tensiones reales —como la búsqueda de placer sin culpa—; comunicar los beneficios emocionalmente, no solo técnicamente; ampliar el portafolio más allá de hamburguesas y nuggets; definir la ocasión y el formato de consumo; expandir el marketing y la distribución; transmitir estatus; y elegir influencers que transmitan modernidad y salud en lugar de radicalismo ideológico. Los autores argumentan que esta categoría debe reconocerse por sus beneficios, no por representar una restricción o un sacrificio en relación con lo que uno desea comer. 

Las recomendaciones finales del informe refuerzan la necesidad de políticas públicas e inversiones estratégicas para acelerar este proceso. Se destacan los incentivos a la producción nacional de proteínas vegetales, el apoyo a la innovación científica y la financiación climática como vías para que Brasil consolide su liderazgo mundial en el sector.

Para Gustavo Guadagnini, CEO de GFI Brasil, la oportunidad es única: «Tenemos biodiversidad, capacidad de producción y relevancia geopolítica. Fortalecer la cadena de proteínas alternativas es más que una cuestión ambiental: es un motor de competitividad industrial, creación de empleo y seguridad alimentaria».

El mensaje central del estudio es que el futuro de las carnes vegetales en Brasil no depende únicamente de la tecnología o el precio, sino de la relevancia cultural y una conexión directa con los deseos del consumidor. El reto es conquistar a estos consumidores mediante el sabor, la comodidad y el placer, ofreciendo beneficios reales en lugar de exigir (o destacar) sacrificios. Solo así la categoría podrá trascender las promesas y consolidarse como un elemento estructural de la dieta brasileña y de la industria alimentaria.

Lea el estudio completo.

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